Forte noquea a Picardi con un golpe de campeón en el décimo asalto

Crónica en directo – Tribuna de Prensa del PalaTiziano, Roma

En el combate estelar de 110 FPI – Roma Boxing Night, Mauro Forte retuvo su Título Europeo Silver del peso gallo al noquear de forma espectacular al combativo Vincenzo Picardi en el décimo asalto. Un enfrentamiento de altísimo nivel técnico, equilibrado durante buena parte de su desarrollo, terminó decidiéndose gracias a un auténtico golpe de campeón conectado por Forte en un momento en el que el boxeador romano daba la impresión de estar tomando el control de la pelea.

Tal y como se esperaba, el inicio del combate estuvo marcado por un gran equilibrio. Ambos púgiles se repartieron los dos primeros asaltos: Picardi fue superior en el primero, dejando ver de inmediato toda su clase, mientras que Forte respondió en el segundo, episodio en el que también se produjo una acción polémica. Picardi perdió el equilibrio al ejecutar un movimiento defensivo y fue alcanzado por un golpe mientras caía. El árbitro decidió no iniciar la cuenta, aunque, en nuestra opinión, el reglamento exigía señalar un knockdown.

A partir de ahí, el combate se convirtió en una batalla de tiempos, un auténtico duelo para entendidos y amantes del boxeo técnico, con continuas fintas, contragolpes, cambios de dirección y desplazamientos por parte de ambos contendientes. Ese planteamiento permitió a Picardi hacer valer toda su experiencia y astucia. El púgil de Casoria mantenía los asaltos igualados para acelerar en los segundos finales, precisamente los momentos que suelen influir más en la percepción de los jueces.

Forte dio la impresión de haber descifrado la estrategia de su rival durante el quinto asalto, cuando incrementó el ritmo y la agresividad, imponiéndose con claridad. Por ello resultó muy extraña su decisión de pasar casi un minuto entero del episodio siguiente encerrado en una esquina. Una elección táctica poco habitual que apenas le reportó beneficios, salvo provocar la desesperación de quien escribe, obligado a inclinarse desde su asiento para no perder de vista esa parte oculta del ring.

A partir del séptimo asalto, el boxeador romano comenzó a imponer progresivamente su superioridad. Ello fue posible tanto por un ligero pero evidente bajón de Picardi como por el crecimiento de Forte, que se mostraba cada vez más incisivo y dinámico en sus acciones ofensivas.

La inercia cambió por completo y, en mi opinión, el ídolo local se adjudicó tres asaltos consecutivos, anulando así la ventaja que su rival había construido durante la primera mitad del combate. La superioridad de Forte nunca llegó a convertirse en un dominio absoluto, porque Picardi siempre respondió con gran rapidez e inteligencia, pero en el PalaTiziano se percibía claramente que la pelea ya tenía un nuevo dueño.

Esa sensación se convirtió bruscamente en realidad en el décimo asalto. Forte conectó un preciso gancho de izquierda al hígado y el púgil campano se desplomó sobre la lona, dejando patente el intenso dolor que sufría. La cuenta del árbitro resultó inútil. Vincenzo intentó ponerse en pie, pero no logró recuperarse a tiempo y terminó apoyándose sobre las cuerdas antes de ser declarado fuera de combate.

Mauro Forte merece enormes elogios por la manera en que planteó este combate. No era sencillo para un boxeador que siempre ha basado su estilo en la técnica, el sentido del tiempo y el constante entrar y salir enfrentarse a un rival que convirtió precisamente esas virtudes en un auténtico arte, llevándolas al máximo nivel en el boxeo amateur y perfeccionándolas todavía más en el profesionalismo.

El púgil romano aceptó ceder algunos asaltos en la primera mitad del combate, pero administró perfectamente sus energías para crecer con el paso de los minutos, identificar con inteligencia los puntos débiles de su rival y castigarlo de repente con un auténtico golpe de campeón.

El único reproche que nos sentimos con derecho a hacerle a Mauro, por cómico que pueda parecer, tiene que ver con su peinado. El cabello se le venía continuamente sobre los ojos y debió de repetir al menos una treintena de veces el gesto de apartárselo con los guantes. Una distracción innecesaria que sería conveniente evitar en sus próximos compromisos, quizá con un corte de pelo algo más corto.

Por último, no podemos dejar de rendir un sincero homenaje a Vincenzo Picardi. Aunque cumplirá 43 años el próximo mes de octubre, llegó a esta cita en unas condiciones físicas envidiables, una prueba más de su extraordinaria profesionalidad. No sabemos si esta derrota lo llevará a colgar los guantes, pero si decide hacerlo, se retirará con la cabeza muy alta. Cualquiera que ame el boxeo en este país solo puede darle las gracias por todo lo que ha aportado entre las dieciséis cuerdas.

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