Ayer, la vida de Zolani Tete se apagó prematuramente, truncada por los disparos de un arma de fuego mientras el excampeón mundial permanecía en su automóvil frente a la entrada de su casa. Ocurrió en Mdantsane, Sudáfrica, y los motivos del atroz crimen siguen siendo desconocidos, al igual que la identidad de los responsables. En este artículo trataremos de repasar las hazañas deportivas del fallecido boxeador sudafricano, capaz de alcanzar la cima del mundo en dos categorías de peso y de regalar emociones y escalofríos a lo largo de una carrera profesional de dieciséis años.
Con los 50,3 kg que registró para su debut profesional y sus 175 centímetros de altura, Zolani Tete debía parecer un auténtico gigante de extremidades larguísimas ante los demás pesos mosca. A unas dimensiones estratosféricas para la categoría, Tete añadía además una considerable explosividad que hacía que sus golpes restallaran como latigazos; no es casualidad que 11 de sus primeras 13 victorias llegaran antes del límite.
Este recorrido impecable permitió a Zolani hacerse con sus primeros cinturones menores e incluso ganarse una oportunidad mundialista gracias a su clara victoria a los puntos sobre el filipino Richard Garcia en una eliminatoria de la IBF del peso mosca celebrada en Johannesburgo en febrero de 2010.
Seis meses después, con tan solo veintidós años, Tete subió al ring del Carnival City de Brakpan, en Sudáfrica, para disputar un atractivo duelo entre compatriotas contra Moruti Mthalane, quien ya se había enfrentado al gran Nonito Donaire y se había proclamado campeón mundial el año anterior.
El joven Tete comenzó el combate boxeando magníficamente desde la larga distancia, demostrando un excelente sentido del timing, un gran juego de piernas y magníficos golpes de contención. Sin embargo, la mayor experiencia y fortaleza física de Mthalane comenzaron pronto a hacerse notar y el aspirante cayó en el quinto asalto, viéndose obligado a aplazar sus sueños de gloria.
Para remontar el vuelo, Zolani, que había subido al peso supermosca, tuvo que buscar fortuna lejos de casa, aceptando el riesgo de enfrentarse a rivales ante públicos hostiles. En dos ocasiones, sus intentos de volver a situarse en lo más alto de las clasificaciones se estrellaron contra decisiones desfavorables que se resolvieron por un margen muy estrecho. Primero ocurrió en México, contra Juan Alberto Rosas, vencedor por Majority Decision, y después en Argentina, contra Roberto Domingo Sosa, que se impuso por Split Decision.
Su tercer intento de imponerse en una eliminatoria mundialista fue el definitivo. Tras comprender que no podía confiar en los jueces, en noviembre de 2013 Tete protagonizó una batalla infernal contra Juan Carlos Sánchez Jr. en México. Fue un combate salvaje, marcado por tres derribos —dos sufridos por Sánchez y uno por Tete— y tres amonestaciones oficiales —dos para Tete y una para Sánchez—. Al final, sin embargo, fue el boxeador sudafricano quien salió en volandas, victorioso por KO en el décimo asalto.
También el combate que le otorgó el título mundial de la IBF, por entonces vacante, tuvo lugar lejos de casa, en el Portopia Hotel de Kobe, Japón, frente al ídolo local Teiru Kinoshita. Esta vez, sin embargo, Tete se impuso con muchos menos riesgos, dominando gran parte del combate y obteniendo amplísimas ventajas en las tarjetas de los tres jueces.
Tete defendió el título una sola vez, nuevamente en territorio hostil, derrotando a los puntos de manera amplia e incontestable al británico Paul Butler antes de subir una categoría más para acompañar la evolución de su físico. Una serie de convincentes victorias lo llevaron primero a conquistar el título interino de la WBO del peso gallo, a costa del filipino Arthur Villanueva, y posteriormente a ser elevado al estatus de campeón mundial absoluto.
Precisamente en esa condición, el 18 de noviembre de 2017, Zolani Tete entró en el Guinness de los Récords al conseguir en el The SSE Arena de Belfast el KO más rápido jamás registrado en un combate de boxeo por un título mundial. El aspirante Siboniso Gonya cayó inconsciente después de ser alcanzado por el primer golpe del combate: apenas habían transcurrido 11 segundos desde el sonido de la campana inicial.
El reinado de Tete terminó inesperadamente en 2019, en el Utilita Arena de Birmingham, donde el filipino John Riel Casimero, considerado favorito por las casas de apuestas, dio la vuelta a los pronósticos previos al combate al sorprender al campeón mundial con dos ganchos de derecha consecutivos a la sien que le hicieron perder el control de sus facultades. Tete se levantó valientemente e intentó continuar el combate, pero nunca recuperó la estabilidad en las piernas y, después de sufrir otra caída y recibir una nueva ráfaga de golpes, fue correctamente detenido por el árbitro.
Quizá aquella inesperada derrota fue precisamente la que quebró algo en la confianza y la serenidad del boxeador sudafricano, quien, en un intento por regresar a la cima, decidió lamentablemente recurrir a sustancias ilícitas. Después de su arrolladora victoria por KO sobre Jason Cunningham, conseguida en el Wembley Arena en julio de 2022, Tete dio positivo por estanozolol, un esteroide anabólico sintético. El resultado fue cambiado a no contest y el boxeador recibió una dura suspensión de cuatro años.
Cuando fue asesinado, Tete regresaba a casa desde el gimnasio donde se estaba entrenando de cara a un regreso al ring. Su deseo de redimirse después de cumplir su larga suspensión y de volver a competir en los escenarios internacionales más importantes quedó así truncado de la forma más trágica imaginable.
Descansa en paz, Zolani.
