Ante un público multitudinario que acudió en masa al State Farm Arena de Atlanta, Georgia, Claressa Shields cumplió plenamente con los pronósticos al arrollar a la australiana Kaye Scott en seis asaltos, en el combate estelar de la velada organizada por Salita Promotions. La victoria permitió a la boxeadora estadounidense recuperar los títulos mundiales WBC y WBA del peso medio, que había dejado vacantes dos años atrás para subir a la categoría de los pesos pesados.
La enorme diferencia de velocidad entre ambas púgiles quedó patente desde el primer asalto, en el que Shields conectó a placer, especialmente con su gancho de derecha, provocando una evidente inflamación por encima del ojo izquierdo de su rival.
Después de dejar clara su superioridad, la estrella estadounidense administró con tranquilidad y seguridad los dos asaltos siguientes, alternando fases de espera con repentinas ráfagas de golpes a las que Scott reaccionaba sistemáticamente con un instante de retraso.
La incapacidad de la australiana para leer a tiempo las intenciones de su rival, siendo sorprendida constantemente antes incluso de poder iniciar una esquiva, fue el leitmotiv del combate hasta el final del tercer asalto, antes de que Scott consiguiera finalmente introducir algunos ajustes en su plan de combate.
El cuarto asalto fue el mejor de la campeona. Scott finalmente pareció recordar su excelente trayectoria amateur y comenzó a utilizar de forma constante su jab de izquierda, cerrando los espacios en defensa y retrocediendo inteligentemente para evitar, o al menos amortiguar, los contragolpes de su rival. Probablemente no fue suficiente para que los jueces le concedieran el asalto, pero al menos se trató de una estrategia racional, útil para minimizar y contener los daños.
Por desgracia para ella, Scott decidió no continuar por ese camino y en el quinto asalto volvió imprudentemente a aceptar los intercambios a cara descubierta, pagando las consecuencias. En la segunda mitad del asalto, la australiana incluso intentó arrinconar a Shields contra las cuerdas e imponerse físicamente, pero el único resultado de esta poco acertada maniobra fue desatar la furia de la retadora, que se defendió sin problemas y volvió a imponer su ley con sus fulminantes combinaciones.
En el sexto asalto, todo estaba preparado para un desenlace espectacular. Aprovechando la disposición de su rival a intercambiar golpes en el centro del ring, Claressa conectó tres veces consecutivas con su gancho de izquierda, y el último de ellos hizo tambalearse visiblemente a Scott. Tras recibir además otro derechazo en el rostro, la campeona fue a parar contra las cuerdas y el árbitro le realizó justamente una cuenta.
El árbitro decidió permitir que el combate continuara, pero era bastante evidente que Scott ya no estaba en condiciones de defenderse. Poco después, su equipo arrojó la toalla, poniendo fin al combate y dando paso a las celebraciones de Shields y de sus seguidores.
Una vez más, como en la inmensa mayoría de los combates profesionales de Claressa Shields, el enfrentamiento resultó completamente desequilibrado. La australiana, de 42 años, fue ampliamente inferior en todos los aspectos y carecía absolutamente de los recursos necesarios para competir. Además, empeoró todavía más su situación al recurrir a una estrategia táctica contraproducente.
Esta diferencia sistemática de nivel hace aún más impresionante la capacidad de la boxeadora estadounidense para llenar pabellones y generar semejante entusiasmo. Todo el mundo sabe que Claressa Shields va a ganar con facilidad y, aun así, los aficionados se apresuran a comprar entradas para verla en acción, generando ingresos que muchos boxeadores masculinos de primer nivel mundial envidiarían.
Ahora, para la estadounidense, que se ha autoproclamado “GWOAT” (Greatest Woman of All Time), el combate más interesante en las 160 libras podría ser una unificación absoluta de los títulos mundiales contra la canadiense Tamm Thibeault, campeona de los pesos medios de la IBF y la WBO. No obstante, tampoco se puede descartar que una boxeadora de categorías inferiores suba de peso para desafiar a Shields, atraída por la bolsa que podría obtener y por la oportunidad de hacer historia. Entre las principales candidatas, habrá que prestar atención a la británica Lauren Price.
