Combate de la semana: George Liddard vs. Dario Morello

Este sábado, en el Copper Box Arena de Londres, nuestro Dario Morello (26-1-0, 4 KO) se enfrentará al ídolo local George Liddard (14-0-0, 8 KO) en el combate estelar de la velada organizada por Matchroom Boxing, la promotora de Eddie Hearn. Estará en juego el prestigioso título europeo del peso medio, actualmente vacante. En este artículo intentaré analizar en profundidad los aspectos técnicos y tácticos que podrían desempeñar un papel clave en el combate, además de ofrecer, como de costumbre, mi pronóstico sobre el resultado final.

Dario Morello y el arte de castigar los puntos débiles

Muchos consideran que la mejor cualidad boxística de Dario Morello es su defensa. Personalmente, no comparto esa valoración. Creo, en cambio, que su principal virtud es la inteligencia táctica. A lo largo de su carrera, pero sobre todo en los últimos tiempos, “Spartan”, trabajando junto a su padre y entrenador Ercole, ha demostrado una especial habilidad para aprovechar las principales carencias de sus rivales y adaptar su estrategia en consecuencia.

Contra Luca Chiancone, Morello aprovechó al máximo la tendencia de su rival a tomarse pausas prolongadas entre una ofensiva y otra, imponiéndose en términos de ritmo de trabajo y acumulando puntos valiosos durante las fases “tranquilas” del combate gracias a una tupida red de golpes de contención. Contra Yassin Hermi, Dario aprovechó la resistencia, no precisamente granítica, de su adversario para sacudirlo con su overhand de izquierda, quitándole confianza y haciéndolo dudar en sus avances. Contra Faton Vukshinaj, Spartan castigó la tendencia del suizo a confiar principalmente en ganchos amplios cargados con todo el brazo, haciéndolo fallar gracias a sus movimientos de tronco y entrando de inmediato con precisión y eficacia.

¿Será capaz el equipo Morello de repetir la fórmula en el día más importante, identificando los puntos débiles de Liddard y encontrando la manera de castigar también al joven prospecto inglés?

George Liddard: un rival al que no es fácil sorprender

En algunas entrevistas, Morello ha declarado que el boxeador al que se enfrentará en Londres no es nada especial y que su nivel es comparable al de rivales a los que ya ha derrotado en el pasado. Puede que tenga razón, pero yo lo veo de otra manera: creo que Liddard representa un salto de calidad claro y evidente con respecto a los desafíos a los que el púgil italiano se ha enfrentado hasta ahora.

El boxeador de Essex, de 24 años, no podrá ser neutralizado de la misma manera que los antiguos rivales de Morello mencionados en este artículo. A diferencia de Chiancone, Liddard mantiene un ritmo elevado desde el primer hasta el último sonido de la campana, como suele ser habitual entre los boxeadores británicos. A diferencia de Hermi, Liddard parece decididamente resistente: cuando recibe un golpe duro, responde con una vehemencia redoblada. A diferencia de Vukshinaj, Liddard utiliza bien los golpes rectos, gracias a un jab de izquierda muy preciso y a una derecha directa seca y explosiva.

Naturalmente, el púgil inglés no es una especie de guerrero invulnerable: también tiene defectos, sin duda. Los dos aspectos en los que Liddard ha mostrado hasta ahora un nivel menos destacado son el juego de piernas y la defensa, pero aprovechar esas carencias, como intentaré explicar en la sección final de este artículo, no será en absoluto sencillo.

¿Qué sucederá? ¡El pronóstico de Boxe Punch!

Como ya ocurrió en su último combate contra Faton Vukshinaj, es muy probable que durante los primeros asaltos Morello recurra de manera sistemática y constante a la movilidad, evitando los intercambios prolongados y tratando de imponer la larga distancia mientras se desplaza por las cuerdas sin ofrecer un blanco fijo.

Spartan tiene la experiencia suficiente para conocer perfectamente el peligro que representan los golpes “en frío”: ponerse inmediatamente el casco de guerra le concedería a Liddard demasiadas oportunidades tentadoras y, además, le permitiría ganar confianza desde el principio y encontrar el ritmo adecuado.

Sin embargo, parece poco probable que el púgil italiano pueda mantener una estrategia de “golpear y salir” durante toda la pelea. Hay al menos dos razones fundamentales por las que esta hipótesis no termina de convencerme.

En primer lugar, desde que dio el doble salto de categoría del peso wélter al peso medio, Morello ha perdido algo de agilidad y de la “frénesis” de sus movimientos. Hoy Dario carga con un físico visiblemente más corpulento, y obligarlo a recorrer kilómetros y kilómetros alrededor del ring como una peonza requeriría una cantidad excesiva de resistencia y energía, con el riesgo concreto de quedarse sin gasolina en los momentos decisivos.

En segundo lugar, estoy convencido de que Morello viaja a Londres con la intención de ganar y con la convicción de que puede hacerlo. No comparto la teoría de quienes consideran que nuestro boxeador ha aceptado este combate únicamente por la bolsa. Por consiguiente, Dario, plenamente consciente de que para conseguir que le concedan un asalto como visitante debe ganarlo de manera realmente convincente, se verá incentivado a plantar los pies, esquivar y contragolpear.

Si hay algo que los enfrentamientos entre boxeadores italianos y británicos nos han enseñado en los últimos años, además de nuestras enormes dificultades para demostrar que somos competitivos, es que los británicos siempre suben al ring con una conciencia clara y lúcida de las características de sus adversarios. Por lo tanto, podemos apostar a que Liddard, al ejercer su presión, no se verá sorprendido por los movimientos de tronco de Morello, ejecutados llevando la cabeza casi a la altura de la cintura, ni por sus izquierdas con trayectoria arqueada.

Mutatis mutandis, Morello podría encontrarse con dificultades similares a las que Gianfranco Rosi experimentó, hace casi cuarenta años, en su desafortunada defensa del título mundial contra Donald Curry. Rosi, que era un maestro a la hora de leer de antemano las intenciones de sus rivales, adelantarse a ellos y sorprenderlos con reacciones repentinas, aquella noche quedó “escaldado” por los rápidos golpes rectos lanzados por el Cobra tejano por las líneas internas.

Liddard, naturalmente, no está al nivel de Curry, pero su derecha directa lanzada de primera intención podría resultar igualmente una peligrosa herramienta para abrir la defensa de nuestro Spartan, basada en gran medida en los reflejos y la anticipación. También parecen especialmente peligrosos los pesados uppercuts al cuerpo del púgil inglés, que con el paso de los asaltos podrían mermar la agilidad, la frescura física y la brillantez de Morello, dejándolo así más expuesto y vulnerable.

Probablemente nuestro representante sería capaz de llegar hasta la campana final recurriendo a su experiencia y astucia, renunciando a sus aspiraciones de victoria y confiando en su oficio y en tácticas de obstrucción. Pero, partiendo de la hipótesis ya planteada de que Morello quiere aprovechar esta oportunidad hasta el final, cueste lo que cueste, me temo que a largo plazo terminará cediendo ante la fortaleza física y el talento ofensivo de su rival.

Por lo tanto, pronostico una victoria de George Liddard por KO en la segunda mitad del combate.

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