O’Shaquie Foster derrota a Raymond Ford y desafía a Shakur Stevenson

O’Shaquie Foster (25-3, 12 KO) y Raymond Ford (18-2-1, 8 KO) se enfrentaron anoche en el Fertitta Center de Houston, Texas, en una pelea por el título mundial WBC del peso superpluma, actualmente en poder de Foster.

Foster se impuso gracias a una segunda mitad del combate en claro ascenso, durante la cual tomó el control de las acciones, se mostró más activo y agresivo, y conectó los golpes más significativos de la pelea. La victoria llegó por decisión mayoritaria con tarjetas de 114-114, 116-112 y 118-110.

Foster conservó así su cinturón WBC, pero fue lo ocurrido después de la pelea lo que más encendió al público. Shakur Stevenson subió al ring y desafió abiertamente a Foster, protagonizando un tenso cara a cara al más puro estilo estadounidense.

“I told you I was gonna beat your son” (“Te dije que iba a darle una paliza a tu hijo”, ndr.), fueron las palabras de Foster dirigidas a Shakur, en clara referencia a la estrecha amistad entre Stevenson y Ford.

Sobre el ring, el combate fue igual de áspero y por momentos entretenido. Ya en el primer asalto, en medio de un clinch, Foster decidió lanzar a Ford por encima de las cuerdas, haciéndolo caer fuera del cuadrilátero. Inexplicablemente, el árbitro Jon Schorle no sancionó la acción, pese a que Foster parecía merecer claramente una deducción de un punto.

Durante los primeros asaltos, Ford se movió con inteligencia, aprovechando su guardia zurda y sus excelentes reflejos para conectar repetidamente rectos precisos. Foster intentó presionar, pero en esta fase dudó demasiado, permitiendo a Ford aprovechar al máximo su sentido del tiempo y controlar la pelea desde la media distancia. Aunque Foster encontró con mayor facilidad su mano derecha en el tercer asalto, Ford pareció imponerse en la primera mitad del combate gracias a su mayor precisión y solidez.

Al llegar a la mitad de la pelea, con el resultado todavía incierto, Foster cambió de ritmo. Se volvió mucho más activo y comenzó a lanzar más combinaciones. Tomó con autoridad el centro del ring y, mientras Ford adoptaba una actitud excesivamente pasiva, el campeón empezó a soltar las manos con largas combinaciones arriba y abajo. Su buen trabajo al cuerpo pareció ir restando reflejos y resistencia al retador con el paso de los asaltos.

Ford intentó reaccionar en el décimo asalto, conectando primero un gancho de derecha y luego una buena combinación de uno-dos, pero Foster no perdió la compostura. En los rounds de campeonato dejó claro que merecía la victoria, primero conectando un gancho de izquierda que provocó una abundante hemorragia nasal en Ford y después cerrando la pelea de forma agresiva, con combinaciones eficaces que terminaron por apagar las aspiraciones del aspirante, que llegó al final cansado y poco reactivo.

O’Shaquie Foster conservó así el título mundial WBC del peso superpluma. Para el boxeador de 32 años nacido en Houston, ahora deberían abrirse las puertas a peleas de unificación contra los otros campeones de la división: Emanuel Navarrete, actual campeón IBF y WBO, y Anthony Cacace, campeón WBA.

Eso, más allá del cruce verbal con Shakur Stevenson, actual campeón WBO del peso superligero y, a juicio de quien escribe, simplemente fuera del alcance de Foster tanto por tamaño como por calidad boxística. O’Shaquie no parece poseer la pegada necesaria para poner en aprietos a Stevenson y, sobre todo, tampoco parece contar con la estructura física adecuada para subir con éxito a la categoría de los superligeros.

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