La pelea del 1 de marzo de este año entre Gervonta Davis y Lamont Roach Jr estuvo seguida por una ola de polémicas. Tanto el trabajo de los jueces como el del árbitro Steve Willis fueron fuertemente cuestionados por aficionados y periodistas, convencidos de que Davis recibió ayuda para conservar su título mundial WBA del peso ligero. Roach, sin embargo, parece haber dejado atrás la idea de buscar una revancha a toda costa.
“The Reaper” tiene programado un combate contra el demoledor pegador mexicano Isaac Cruz, con quien chocará guantes el 6 de diciembre en San Antonio. No obstante, muchos periodistas, al hablar con él, siguen sacando el tema de un posible futuro combate de revancha con Gervonta.
Roach ha apartado esos pensamientos de su mente, como él mismo dijo al responder a una pregunta al respecto formulada por el portal BoxingScene:
«No me preocupa realmente eso. Estoy apartado de todo eso, incluso de pensarlo. No me importa; no me importa él. Así que, ya saben, es lo que hay. No pienso para nada en una eventual revancha con él».
En la primera mitad del emocionante combate de marzo, Roach adoptó un enfoque muy conservador y prudente, quedando en desventaja en las tarjetas oficiales. Pero luego subió el ritmo de manera notable y puso en serios aprietos al rival más laureado gracias a su volumen de trabajo.
Un episodio particularmente controvertido ocurrió durante el noveno asalto, cuando Davis, tras recibir un jab en el ojo, se arrodilló por un instante pero no fue sometido a la cuenta por parte del árbitro. Luego, Gervonta se dirigió sin autorización a su esquina para que le pasaran una toalla por la cara.
Si ese knockdown hubiera sido declarado oficialmente, el cinturón habría terminado en manos del retador; pero Roach parece haber dejado atrás aquel desagradable episodio.
La pelea contra Cruz será válida por el título interino WBC del peso superligero.
