Francesco Acatullo supera a Davide Carpentieri mostrando madurez y técnica

Anoche, por el título italiano del peso ligero, el campeón Francesco Acatullo (18-13-4, 4 KO) y el aspirante Davide Carpentieri (6-2-3, 6 KO) se enfrentaron sobre el ring instalado en la Piazza Duomo de Grosseto.

Acatullo retuvo el cinturón gracias a una magnífica demostración de madurez y calidad técnica. Destacaron la velocidad de sus manos y su excelente sentido del tiempo, que le permitió aprovechar los espacios que dejaba su rival. Fue una actuación autoritaria, refrendada por una decisión unánime con puntuaciones de dos 97-93 y un 96-94, un resultado que nunca estuvo realmente en duda a pesar de las buenas acciones de Carpentieri.

Experiencia contra potencia. El veterano Acatullo, de 38 años, uno de los nombres más experimentados del boxeo italiano, se enfrentó al joven Carpentieri, de 24 años, quien, aunque todavía en plena evolución como boxeador, había demostrado una pegada demoledora al haber ganado por nocaut sus seis victorias profesionales.

Desde el sonido de la campana inicial, Francesco salió decidido, utilizando el jab para preparar el gancho de derecha. Sus manos comenzaron a dispararse con enorme rapidez, sorprendiendo quizá a Carpentieri. Sin embargo, ya desde el segundo asalto fue Davide quien tomó el centro del ring. Su estilo consiste habitualmente en avanzar para buscar la corta distancia, donde puede descargar ganchos y uppercuts.

Carpentieri se encontró frente a un rival de características muy distintas. Acatullo es un boxeador sólido, capaz de gestionar todas las fases del combate, con golpes rápidos y un excelente sentido del tiempo. Aunque no destaca por su potencia, sabe imponerse en los intercambios gracias a la precisión y a la calidad técnica de sus golpes.

Pese a la presión constante de Carpentieri, Francesco se defendió con eficacia y respondió con exitosos contragolpes gracias a su superior velocidad de manos.

Al principio Davide pareció algo tenso, pero a partir del tercer asalto se soltó y comenzó una dura batalla en la corta distancia. Ambos intercambiaron golpes con intensidad. Carpentieri conectó buenos uppercuts, mientras que los ganchos de Acatullo resultaron aún más efectivos, sacudiendo en varias ocasiones a Davide, demasiado concentrado en el ataque y poco atento a la defensa.

Carpentieri realizó también un buen trabajo al cuerpo, aunque mostró una marcada tendencia a descubrirse demasiado, dejando el rostro expuesto a los contragolpes de Acatullo.

A pesar de las dificultades, Carpentieri dio la impresión de ir creciendo con el paso de los asaltos. En los episodios centrales continuó castigando el cuerpo, alternando su ofensiva con rectos y ganchos al rostro. Sin embargo, los ganchos al contragolpe de Acatullo siguieron siendo una amenaza constante y volvieron a sacudir visiblemente al joven púgil romano.

La diferencia de experiencia terminó marcando la pelea. Acatullo se movió por el ring con gran oficio, utilizando las cuerdas para recuperar aire antes de responder con ganchos ejecutados con una magnífica precisión y sentido del tiempo, encontrando con frecuencia el rostro del aspirante, que pareció acusar el desgaste en el séptimo asalto.

A pesar de los golpes recibidos, Carpentieri siguió presionando en un intento de neutralizar a un Acatullo siempre reactivo. Consciente de que iba por detrás en las tarjetas, Davide aumentó todavía más su agresividad, pero terminó encontrándose una y otra vez con el gancho de izquierda del campeón.

La tenacidad de Carpentieri fue digna de elogio. Continuó conectando buenos golpes, aunque nunca logró sacudir seriamente al campeón defensor, quedando así expuesto a los contragolpes.

El último asalto fue intenso y muy disputado, con buenos golpes por parte de ambos y numerosos clinches, pero no alteró el desarrollo de una pelea cuyo desenlace ya estaba claramente definido.

Al sonar la campana final, Francesco Acatullo revalidó el título italiano del peso ligero por decisión unánime, un veredicto que reflejó fielmente el desarrollo del combate.

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