La velada denominada «Boxeo bajo las estrellas», celebrada en la pintoresca Piazza Orsini del Balzo de Mesagne, coronó a Diletta Cipollone (5-0, 1 KO) como nueva campeona italiana del peso supergallo tras derrotar por puntos a Cristina Garganese (4-5) al término de un combate intenso, por momentos áspero y muy disputado. Las tarjetas de los jueces fueron de 96-94, 96-94 y 96-93, todas a favor de Cipollone.
Ya en el primer asalto, tras un breve período de estudio, ambas boxeadoras comenzaron a intercambiar golpes con gran intensidad. El combate se desarrolló principalmente a media distancia, con Garganese tratando constantemente de acortar la distancia para conectar sus golpes rectos.
Sin embargo, los golpes de contención de Cipollone resultaron muy eficaces gracias a su excelente sentido del tiempo, lo que le permitió neutralizar los ataques de Garganese durante la primera parte del combate.
A pesar de conceder ventaja en alcance, Garganese fue encontrando poco a poco la distancia y el tiempo adecuados para sorprender a Cipollone y conectar algunos buenos golpes rectos.
Los contragolpes de Cipollone, que durante varios pasajes del combate peleó con las manos bajas para invitar a su rival a descubrirse, resultaron especialmente peligrosos. Cristina tuvo dificultades para interpretar las trayectorias de los golpes de Diletta y encontrar las respuestas adecuadas.
En el cuarto asalto, un bonito uno-dos de jab y derecha de Garganese pareció dar inicio a una ofensiva prolongada, pero Cipollone recuperó rápidamente el control y volvió a mantener a raya a su rival.
Diletta mostró un excelente desplazamiento sobre el ring, neutralizando con frecuencia los ataques de Garganese antes de que pudieran desarrollarse. Sin embargo, hacia la mitad del combate, Cristina comenzó a encontrar la distancia con mayor regularidad y aumentó notablemente su agresividad. Después de haber empezado con fuerza tanto el cuarto como el quinto asalto, repitió la actuación en el sexto, conectando una buena derecha en avance. Cipollone trató de responder, aunque quedó claro que se desenvuelve mejor boxeando al contragolpe. Garganese aprovechó la situación para volver a conectar un magnífico derechazo. Al final del asalto, la sensación era de equilibrio: los golpes de Garganese fueron más limpios, mientras que Cipollone seguía siendo la más peligrosa gracias a su mayor fortaleza física.
Algunos golpes al límite del reglamento por parte de Cipollone elevaron ligeramente la tensión, aunque parecieron deberse más al exceso de ímpetu que a otra cosa.
Consciente de que su rendimiento había disminuido, Cipollone salió con una actitud más agresiva en el séptimo asalto, aunque con menos eficacia que en los primeros compases. Sin embargo, al inicio del octavo pareció reencontrarse con su mejor versión, recuperando la movilidad y la rapidez que habían caracterizado su actuación inicial y volviendo a desactivar los ataques de su rival.
Garganese comenzó a acusar el cansancio, perdiendo efectividad tanto en ataque como en defensa. En consecuencia, recibió varios golpes claros en el noveno asalto y comenzó a sangrar por la nariz.
Al comienzo del décimo y último asalto llegó el último esfuerzo de Cristina, que volvió a conectar su mejor golpe, el derechazo recto, demostrando un enorme corazón. Cipollone, sin embargo, no perdió la compostura y el combate concluyó con un durísimo último asalto en el que ninguna de las dos se guardó nada, entre constantes clinches al límite del reglamento.
La decisión unánime, con diferencias relativamente estrechas en las tarjetas, reflejó con bastante fidelidad lo sucedido sobre el ring. Ambas boxeadoras ofrecieron una excelente actuación.
La victoria de Cipollone fue merecida. La nueva campeona italiana del peso supergallo supo imponer su boxeo pese a la resistencia de una rival muy combativa, capaz de devolver el combate al equilibrio tras un comienzo complicado. Garganese vendió muy cara su derrota y solo el cansancio en la parte final del combate le impidió aspirar a un resultado aún mejor.
