Shakur Stevenson llega a cuatro. Tras haberse proclamado campeón del mundo en peso pluma, superpluma y ligero, el estadounidense conquistó ahora un título mundial también en la categoría superligero, arrebatándole el cinturón WBO a Teofimo López. Lo hizo dando literalmente una lección de boxeo a su rival, controlando el combate de principio a fin, como demuestran claramente las amplias tarjetas de los jueces, que reflejaron un triple 119–109 a favor del retador. El combate estelar de la velada “The Ring VI”, celebrada en el Madison Square Garden de Nueva York, no deparó sorpresas.
Bastó el primer asalto para poner de manifiesto la diferencia sustancial en el timing de ambos púgiles, un aspecto que resultaría decisivo a lo largo de todo el combate. López comenzó lanzando ganchos amplios y fallando de manera evidente, mientras Stevenson lo castigaba con facilidad por dentro con golpes rectos, rápidos y precisos, lanzados en el momento justo.
El campeón en funciones comprendió muy pronto que lanzarse al ataque frontal lo expondría a un castigo severo, por lo que intentó asumir el rol que mejor se adapta a él, el de contragolpeador, invitando a Stevenson a avanzar con la esperanza de conectar golpes importantes de respuesta.
El retador, sin embargo, no cayó en la trampa. Se mantuvo sereno y ordenado, avanzando a pequeños pasos, abriéndose camino con su jab de derecha y activando la izquierda solo cuando estaba seguro de no correr riesgos. De este modo comenzó a abrir una brecha importante en las tarjetas, dejando clara su superioridad en el cuarto asalto, cuando se sintió lo suficientemente dueño de la situación como para utilizar con éxito también el uppercut de izquierda al cuerpo.
Las dificultades de López para encontrar las contramedidas adecuadas se hicieron especialmente evidentes al inicio del quinto asalto. El púgil de raíces hondureñas se lanzó primero hacia adelante de forma imprudente, recibiendo un uno-dos pleno al rostro; luego cambió de guardia, solo para ser castigado de nuevo y abandonar inmediatamente también esa solución.
La sensación al ver el combate era la de presenciar un debate científico entre un profesor universitario y un autodidacta. Resultó impresionante la secuencia con la que Stevenson abrió el sexto asalto: cinco jabs consecutivos al rostro sin que López lograra interrumpir su monólogo.
En la parte central del combate, siendo justos, hubo algunos asaltos más equilibrados. “The Takeover” empezó a encontrar ocasionalmente el blanco con el directo de derecha al cuerpo, y Shakur a veces bajó el ritmo, limitándose a una gestión tranquila, sin grandes sobresaltos.
El octavo asalto, sin embargo, fue el único de todo el combate que López ganó de forma clara, gracias a un work rate significativamente superior al de su rival. Por lo demás, incluso en los asaltos en los que ocurrió poco y ninguno de los dos mostró una superioridad indiscutible, se apreciaba con claridad la mayor compostura y limpieza técnica de Stevenson, en contraste con la improvisación pura y a menudo ineficaz de Teofimo.
El jab del retador, un golpe propio de un auténtico fuera de serie, fue el gran protagonista de los asaltos finales. Un arma aparentemente sencilla pero extraordinariamente eficaz, con la que Shakur impidió que el campeón se activara, rompiendo constantemente el timing de sus ataques, manteniéndolo a distancia y fragmentando aún más sus acciones.
López no logró, por tanto, lanzar un asalto final digno de ese nombre ni siquiera en los championship rounds, aunque ya era evidente para todos que sus escasas opciones de victoria pasaban por un posible KO, dada la brecha insalvable que se había creado en las tarjetas.
Nada que objetar a la labor de los jueces. Con un poco de imaginación y compasión quizá podrían haber concedido al derrotado uno o dos puntos más, pero siendo honestos, salvo el octavo, es imposible señalar un asalto que López haya ganado de manera inequívoca.
Durante las entrevistas posteriores al combate se produjo una escena curiosa, con el boxeador británico Conor Benn que, desafiado y provocado por Stevenson tras la campana final, subió al ring e intercambió palabras encendidas con el vencedor. Al respecto, quien escribe considera que lo sucedido no puede resumirse mejor que con las palabras elegidas por el periodista estadounidense Ryan Songalia en X:
«Es algo extraño. Shakur Stevenson acaba de vencer a Teofimo López sin el menor problema y luego reta a Conor Benn. Es como vencer a los Yankees y después desafiar a los Colorado Rockies».
Si te gustan nuestros contenidos y quieres ayudarnos a crecer, dale like a nuestra página de Facebook: boxepunch