Ser periodista de boxeo en las últimas semanas ha significado tener que difundir, a regañadientes, una noticia absurda tras otra. La última novedad destinada a generar debates y polémicas es que el campeón mundial de los pesos pesados Oleksandr Usyk pondrá en juego su cinturón del WBC contra la leyenda del kickboxing Rico Verhoeven. El combate se celebrará el 23 de mayo en la Necrópolis de Guiza, en Egipto, y será transmitido en exclusiva por DAZN.
Rico Verhoeven, de 36 años, ha disputado solamente un combate profesional de boxeo en su vida. Fue en 2014 cuando el atleta neerlandés noqueó al muy discreto boxeador húngaro Janos Finfera, quien en ese momento tenía un récord de cinco derrotas en cinco combates, todas por KO.
La total ausencia de un currículum boxístico hace que resulte particularmente desconcertante la decisión del WBC de poner en juego su cinturón. Según el anuncio oficial, la pelea no será válida para los títulos IBF y WBA, que también están en posesión del campeón ucraniano.
Usyk defendió sus cinturones por última vez el verano pasado, cuando noqueó de manera brutal en Wembley al británico Daniel Dubois, recuperando el título IBF que había dejado vacante anteriormente. Dubois lo había obtenido sin combatir y luego lo defendió sorprendentemente con éxito ante Anthony Joshua.
Posteriormente, Usyk debía enfrentar al retador oficial del WBO, Fabio Wardley, quien había desplazado con autoridad a Joseph Parker del primer puesto del ranking. Sin embargo, el ucraniano prefirió dejar vacante el cinturón, permitiendo así que el pegador inglés lo obtuviera sin necesidad de pelear.
Ahora es el turno del WBC de imponer un retador obligatorio, y el designado había sido el alemán de origen kurdo Agit Kabayel. No obstante, la federación presidida por Mauricio Sulaiman ha establecido que el campeón puede realizar una defensa voluntaria antes de cumplir con su obligación, y esa concesión ha sido aprovechada para organizar el combate contra Verhoeven.
Es innecesario subrayar que, desde el punto de vista deportivo, este enfrentamiento no tiene ningún sentido lógico. Verhoeven tiene las mismas posibilidades de victoria que tendría el campeón mundial de los 100 metros lisos al enfrentarse a un maratonista en la distancia de 42 kilómetros.
Estas fueron las primeras declaraciones de los dos boxeadores:
Oleksandr Usyk:
“Tengo un gran respeto por quienes alcanzan la cima absoluta en su deporte. Rico es uno de ellos: un atleta poderoso y un gran campeón. Ser campeón no se trata solo de cinturones. Se trata de años de trabajo duro, disciplina y convicción. Respeto su trayectoria — es realmente el Rey del Kickboxing. Pero esto es boxeo — un juego diferente, con sus propias reglas y sus propios reyes. Estoy listo y tengo muchas ganas de encontrarme con él en el ring. Será una experiencia única para ambos, y sé que los aficionados también están entusiasmados. ¡Se acerca una gran noche!”
Rico Verhoeven:
“Pasé doce años como campeón indiscutido de peso pesado en el kickboxing y logré todo lo que me propuse. Pero permanecer en la cima durante tanto tiempo no disminuyó mi hambre, la fortaleció. No buscaba comodidad, así que empecé a buscar el desafío más alto disponible en otro mundo. Usyk es indiscutido en el boxeo. Ese es el tipo de desafío que me motiva. Indiscutido contra indiscutido. El mejor contra el mejor.”
