Una camiseta negra con una frase blanca inequívoca: “Retirement is for pussy’s”. Así se presentó Derek Chisora al combate del pasado sábado entre su compatriota Tyson Fury y el ruso Arslanbek Makhmudov, dejando claro lo que muchos ya sospechaban: su intención de retirarse del boxeo estaba lejos de ser definitiva.
A veces, decir adiós al boxeo es difícil—muy difícil—para un púgil que ha hecho de ello una razón de vida. Esto se debe a que el boxeo no es solo un deporte, sino un mundo capaz de dar identidad, propósito y, evidentemente, una brújula que marca una dirección clara a los días de quienes lo practican.
Son muchas las historias de campeones que han tenido que enfrentarse al vacío al final de sus carreras, muchos los que se han perdido en los callejones sin salida de las adicciones, y no pocos los que han tenido que luchar contra los demonios de los trastornos mentales. El último de los tantos retiros anunciados y luego desmentidos ha sido el de Chisora.
Un boxeador que, a sus 42 años y con un currículum más que respetable, ya no tiene nada que demostrar. De hecho, pocos días antes de su último combate, disputado el 4 de abril contra Wilder, había declarado: “Más allá del resultado, este será mi último combate”.
Al final, sufrió una derrota por decisión dividida en un combate en el que recibió dos cuentas de protección, en el octavo y undécimo asalto. Sin apenas tiempo para asimilar el combate y digerir el sabor amargo de la derrota, Chisora pidió inmediatamente la revancha. Y lo hizo, según sus palabras, por una cuestión de justicia.
“En ambas ocasiones caí porque Wilder me empujó”, declaró el británico. “Y además las cuerdas estaban flojas y contribuyeron a mis caídas. Voy a ser sincero, fue un desastre, tanto por mi parte como por la suya (Wilder). Pero quiero la revancha”.
¿Será realmente el deseo de borrar la polémica del último combate lo que lo haga dar marcha atrás, o es el miedo a enfrentarse a un futuro incierto lo que lo aleja del retiro? ¿Aceptará Wilder la revancha? Lo sabremos pronto. Como se suele decir: continuará…
