10 razones por las que Katie Taylor es la mejor boxeadora de todos los tiempos

Su último combate, disputado ante una multitudinaria asistencia de unos 82.000 espectadores en Croke Park, Dublín, atrajo la atención del mundo entero. Su entrada al ring, acompañada por los ensordecedores gritos del público, habría puesto la piel de gallina hasta al ser humano más insensible. Su emblemático gesto de dejar los guantes en el centro del ring, para sellar de manera oficial y definitiva su retirada, hizo derramar lágrimas de emoción. Katie Taylor es ahora una exboxeadora, pero todo lo que hizo entre las dieciséis cuerdas permanecerá para siempre en la historia del boxeo. En este artículo intentaré rendirle homenaje enumerando las 10 razones por las que la considero la mejor boxeadora de todos los tiempos.

1) Su palmarés amateur

Normalmente, cuando se evalúa la grandeza de un boxeador, la atención se centra en los resultados obtenidos en el profesionalismo. Sin embargo, en el caso de Katie Taylor conviene hacer una excepción y conceder una gran importancia a lo que hizo la irlandesa antes de dar el gran salto.

Y no solo por la enorme cantidad de títulos que conquistó —entre ellos un oro olímpico, cinco oros mundiales y seis oros europeos—, sino también porque precisamente la extraordinaria clase de Taylor fue uno de los elementos cruciales para convencer al COI de incluir el boxeo femenino entre los deportes olímpicos.

2) Haber derribado el dogma de que el boxeo femenino es «aburrido»

Por término medio, las cualidades atléticas de las boxeadoras, por evidentes razones biológicas, son inferiores a las de sus compañeros masculinos, y esto hace que el ritmo, la velocidad de ejecución y la intensidad de los combates femeninos puedan resultar a menudo menos apasionantes a ojos de quienes están acostumbrados a seguir el boxeo masculino.

Katie, sin embargo, derribó este dogma protagonizando algunas batallas capaces de levantar de su asiento hasta al más escéptico de los escépticos. Su segundo combate contra Amanda Serrano, en particular, ofreció emociones a raudales y superó, en términos de espectáculo, a muchísimas peleas masculinas por títulos mundiales.

3) Haberle robado el protagonismo a Jake Paul

Precisamente ese segundo capítulo de la fantástica trilogía entre Taylor y Serrano protagonizó una hazaña bastante curiosa: eclipsar, en términos de aceptación del público, el evento principal de la velada, el decepcionante combate entre Jake Paul y Mike Tyson.

Las dos boxeadoras se beneficiaron del efecto de arrastre generado por la enorme curiosidad del gran público por la pelea estelar y fueron vistas en acción por unos 74 millones de espectadores, que después hablaron del combate durante días y días. Mientras Paul vs Tyson recibió críticas y burlas por el pobre espectáculo ofrecido, Taylor mostró al mundo entero lo que es el boxeo de verdad.

4) Haber demostrado que se puede ser popular sin renunciar a la seriedad

Muchos boxeadores, tanto hombres como mujeres, recurren a las ocurrencias más extravagantes con tal de atraer la atención del público hacia sus combates. Desde peleas en las ruedas de prensa hasta disfraces grotescos para las entradas al ring, pasando por declaraciones provocadoras y, en ocasiones, ofensivas: cualquier truco se utiliza sin pudor con tal de vender una entrada más.

Katie Taylor demostró que existe otra fórmula, basada en la seriedad, la calidad y el coraje. Nunca una palabra fuera de lugar, nunca un numerito, nunca un atuendo de stripper exhibido en el pesaje, a diferencia de algunas de sus compañeras. Y, aun así, la gente la quiere igualmente.

5) El inmenso cariño que supo despertar entre los aficionados

Los 82.000 espectadores de Croke Park representan algo enorme, histórico y sencillamente extraordinario. Para tener un punto de comparación, cuando el boxeador irlandés Aaron McKenna conquistó el prestigioso título mundial de peso medio en la 3Arena de Dublín, derrotando por puntos a nuestro Etinosa Oliha, hubo menos de 5.000 espectadores de pago.

Había pocas dudas de que Katie Taylor derrotaría a la voluntariosa pero superada Flora Pilli, por lo que aquella multitud fue consecuencia directa del enorme cariño que la boxeadora irlandesa había sabido despertar entre sus aficionados.

6) Su rechazo sistemático del «camino fácil»

Gracias a sus características técnicas, su velocidad y su juego de piernas, Taylor podría haber ganado sus combates más importantes asumiendo muchos menos riesgos de los que decidió correr. Sin embargo, su carácter indomable se lo impidió, y es justo considerarla grande también por ello.

Tomemos como ejemplo el primer combate contra Serrano: después de cuatro asaltos, Katie iba merecidamente por delante tres a uno en dos de las tarjetas gracias a un planteamiento disciplinado y conservador, pero poco después se impuso su sangre caliente. Taylor se lanzó al ataque, estuvo a punto de ser noqueada, logró recuperarse y terminó el combate de manera espectacular.

7) La profesionalidad como forma de vida

Cuarenta años y como si nada. Katie Taylor entró este verano en la quinta década de su vida y, sin embargo, sobre el ring sigue pareciendo una jovencita.

Parte del mérito corresponde también a su entrenador, el estadounidense Ross Enamait, conocido por sus grandes conocimientos en el ámbito de la preparación física. Pero estos no habrían sido suficientes si no hubieran ido acompañados de la extraordinaria profesionalidad de la boxeadora de Bray.

Taylor preparó cada combate de su vida con un cuidado casi obsesivo, manteniéndose en una forma extraordinaria entre pelea y pelea y permitiendo así que su cuerpo siguiera siendo una máquina de guerra hasta su último desafío.

8) El extraordinario nivel de sus rivales

Lo que, desde mi punto de vista, hace que Katie Taylor merezca estar por delante de Claressa Shields en la clasificación de las mejores boxeadoras de todos los tiempos es el nivel claramente superior de sus rivales.

Sin que sea culpa suya, sino debido al número extremadamente reducido de boxeadoras que compiten en las categorías de mayor peso, Shields casi siempre ha subido al ring frente a rivales que parecían condenadas de antemano. Taylor, en cambio, ha tenido que sudarse cada victoria enfrentándose a oponentes peligrosísimas y de los estilos más variados.

Por este motivo, los extraordinarios resultados que ha conseguido adquieren todavía más valor.

9) Su determinación para disipar todas las dudas

Algunas decisiones favorables a Katie Taylor han dejado dudas entre los aficionados. Algunos la vieron perder en el primer combate contra Persoon (yo lo vi empate), mientras que otros no estuvieron de acuerdo con sus dos primeras victorias sobre Serrano (ambas correctas desde mi punto de vista).

En todos esos casos, Taylor quiso responder a las críticas como debe hacerlo una verdadera campeona: concediendo otra oportunidad y demostrando su superioridad entre las dieciséis cuerdas.

Así, Persoon fue derrotada en la revancha gracias a un final de combate portentoso de Taylor, mientras que a Serrano se le concedió incluso una tercera oportunidad que acabó confirmando la jerarquía entre ambas.

10) Haber vengado su única derrota

Si Katie aceptó volver a compartir el ring con boxeadoras a las que había derrotado por estrecho margen, imaginemos si podía negarse a hacerlo con la única rival que había sido capaz de vencerla.

Y, sin embargo, después del primer combate contra Chantelle Cameron, todo hacía pensar que darle la vuelta al resultado estaba fuera del alcance de la irlandesa: su rival era más joven, físicamente más fuerte, más alta, tenía mayor alcance y en el primer enfrentamiento la había asfixiado con su elevadísimo ritmo de trabajo.

Taylor, sin embargo, encontró la clave adecuada para tomarse la revancha y recuperar el trono, dejando al mundo con la boca abierta una vez más.

La mancha que hace resaltar la obra maestra

Precisamente el nombre de Cameron representa, en cierto sentido, la única mancha en la extraordinaria carrera de Taylor, no tanto por la derrota, inmediatamente vengada, sino por no haber concedido a la boxeadora inglesa un tercer combate que habría servido para decantar definitivamente el balance entre ambas hacia un lado u otro.

Como es sabido, sin embargo, una pequeña imperfección en una pintura de gran valor puede hacer resaltar todavía más la obra maestra que la rodea. Taylor no fue perfecta y quizá dentro de algún tiempo su trayectoria sea superada por la de otra fuera de serie.

Pero todas las boxeadoras que vengan después, independientemente de su nivel, tendrán que estar agradecidas a Katie, porque ella derribó los muros por los que pasarán las campeonas del futuro.

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