Zayas derrota a Baraou mostrando una clase sorprendente

En el Coliseo José Miguel Agrelot de San Juan, Puerto Rico, el ídolo local Xander Zayas (23-0-0, 13 KO), campeón WBO del peso superwelter, se enfrentó hace pocas horas al alemán Abbass Baraou (17-2-0, 9 KO), campeón WBA, en un importante combate de unificación. El puertorriqueño se impuso por decisión dividida, con tarjetas de 112-116 y doble 116-112. Un veredicto que describe de forma distorsionada lo visto sobre el ring: Zayas manejó el combate a placer durante doce asaltos, mostrando una clase boxística realmente sorprendente para su corta edad.

Al sonar la campana del primer round, ambos se midieron en el centro del ring. Zayas mostró de inmediato una gran variedad de golpes, trabajando tanto al cuerpo como al rostro. Baraou dio la impresión de comenzar algo rígido, lanzando poco y estudiando más a su rival.

El arsenal ofensivo del joven puertorriqueño es notable: las manos viajan rápidas y las combinaciones son variadas y efectivas, respaldadas por un trabajo de piernas excelente. Baraou produjo muy poco en la fase inicial, casi como si estuviera buscando un golpe definitivo, algo que no encaja del todo con su perfil, considerando su bajo porcentaje de nocauts (52,94 %).

Zayas se movió constantemente con inteligencia, orbitando alrededor del alemán, golpeando y saliendo de los intercambios con gran pericia, lo que lo hizo difícil de encuadrar. Utilizó el jab de manera eficaz, muchas veces simplemente como una barrera para gestionar la distancia a su antojo. Baraou, por su parte, lo usó muy poco, facilitando así el control del combate por parte de Zayas.

Al inicio del tercer asalto, el alemán se mostró más agresivo, conectando una buena combinación de derecha recta y gancho de izquierda. Sin embargo, Zayas se recompuso de inmediato y aumentó aún más su movilidad, frustrando los intentos de acorralarlo.

Zayas tiene muy buenos golpes, pero fueron sobre todo sus salidas tras atacar las que pusieron en aprietos a Baraou, como en el espléndido uppercut que conectó a mitad del cuarto asalto, fruto de un trabajo de piernas digno de manual.

Por detrás en las tarjetas, Baraou intentó presionar más, buscando principalmente hacer daño con la derecha recta, que conectó en varias ocasiones, aunque sin dar continuidad a sus acciones, permitiendo a Zayas recuperarse con facilidad de cualquier momento potencialmente complicado. El puertorriqueño de 23 años pudo así desplegar cómodamente todo su repertorio, destacando el gancho izquierdo y el uppercut izquierdo. Zayas es un zurdo que pelea en guardia ortodoxa, con el brazo fuerte adelantado para conducir y gestionar las acciones.

Zayas es esencialmente un puncher de calidad, pero durante varias fases del combate interpretó el papel de boxeador elusivo de manera sobresaliente, haciendo fallar a Baraou con frecuencia y recurriendo muy poco al clinch, claramente cómodo moviéndose por el ring. Destaca su capacidad para variar los ángulos de ataque gracias a un footwork de altísimo nivel, en contraste con cierta rigidez de su oponente.

En el noveno asalto, consciente de ir por detrás en las tarjetas, Baraou volvió al ataque y conectó a Zayas con una buena derecha de primer intento. Zayas respondió a su vez con un gancho de derecha que sacudió brevemente a Baraou, y luego activó sus manos, más rápidas que las del rival, en una acción prolongada acompañada por los gritos del público local. Baraou respondió nuevamente con su mejor arma, la derecha recta. Ambos intercambiaron durante unos segundos a corta distancia, uno de los pocos momentos en los que Zayas concedió esa distancia, antes de retomar el movimiento y el control del combate.

En los rounds de campeonato se hizo aún más evidente la diferencia en la calidad del trabajo de piernas, con Baraou persiguiendo en vano y Zayas girando a su alrededor, lanzando ocasionalmente la derecha recta.

Los últimos segundos del combate vieron a ambos intercambiar en el centro del ring, una elección poco prudente por parte de un Zayas lleno de confianza, que pareció querer regalar un último estallido de emoción al público local.

Al término del combate, el veredicto proclamó a Zayas campeón mundial unificado WBO y WBA del peso superwelter. Una decisión dividida que, a juicio de quien escribe, resulta escandalosa: Zayas dominó de principio a fin, gestionando todas las fases del combate de forma sorprendente y sin pasar prácticamente nunca apuros. Es difícil concederle a Baraou más de dos o tres asaltos.

La división superwelter vive actualmente un momento extraordinario, con numerosos boxeadores de altísimo nivel que, sobre el papel, podrían ofrecer combates sensacionales: Zayas, Ortiz, Ennis, el resurgido Josh Kelly, el propio Murtazaliev pese a su derrota en Newcastle, Fundora, Madrimov, Bohachuk, Thurman. La esperanza es poder ver estos cruces y determinar al mejor de la categoría y, sin duda, a uno de los grandes pound for pound.

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