Kabayel lo arriesga todo pero noquea a Knyba en el tercer asalto

PorMario Salomone

Ene 11, 2026 #Kabayel, #WBC

Agit Kabayel decidió regalar escalofríos y emociones a los numerosos aficionados que acudieron a la Rudolf Weber-Arena de Oberhausen, y lo hizo a su manera, adoptando una táctica temeraria desde el primer sonido de la campana. Al final le salió bien: el boxeador alemán de origen kurdo derrotó al polaco Damian Knyba por nocaut técnico en el tercer asalto, conservando el título WBC interino del peso pesado y, con él, la esperanza de poder desafiar en el futuro al campeón mundial Oleksandr Usyk.

Apenas hubo tiempo para estudiar las características, los puntos fuertes y el estilo de su rival, cuando Kabayel ya se lanzó al ataque con la intención de acortar la distancia y activar su potente golpeo en la corta.

Este planteamiento garibaldino lo expuso naturalmente a los contragolpes de Knyba, quien, con una ventaja de diez centímetros en altura y nada menos que quince centímetros en alcance, pasó todo el primer asalto lanzando golpes en serie y conectando con notable frecuencia.

Lo que generó dudas sobre el arranque explosivo del ídolo local no fue tanto el hecho de pisar el acelerador desde el inicio — algo a lo que ya nos tiene acostumbrados — sino su total despreocupación por la defensa. Kabayel avanzaba de frente, sin flexionar el tronco y sin protegerse adecuadamente con los brazos, como si se sintiera invulnerable.

El alemán evidentemente no temía la potencia de su rival, pero su temeridad pudo haberle salido muy cara. Al regresar a su esquina tras los primeros tres minutos, ya presentaba una herida en el párpado del ojo derecho que obligó a su cutman a emplearse a fondo.

Kabayel corrigió el rumbo a partir del segundo asalto, mucho más equilibrado que el primero. Empezó a desviar, bloquear y esquivar un porcentaje mucho mayor de golpes, y también a conectar algunos por su cuenta, aunque la movilidad incesante de Knyba le impidió dar continuidad a su ofensiva.

Sin embargo, un boxeador que supera los dos metros de estatura y pesa 118 kilos difícilmente puede moverse sin pausa durante mucho tiempo. En cuanto Knyba comenzó a plantarse frente a su rival, selló su propia condena. En el tercer asalto, Kabayel aturdió al polaco por primera vez con un derechazo al rostro que pasó por encima del hombro del adversario, comprendiendo de inmediato que ese era el camino para sacarlo de combate.

En poco tiempo, otros derechazos violentos impactaron en la cabeza de Knyba, cuyas reacciones se iban apagando y cuyas piernas se mostraban cada vez más inestables. Tras otro golpe limpio que llegó a destino, el árbitro Mark Lyson decidió interponerse entre ambos boxeadores y detener el combate, una decisión que algunos probablemente considerarán precipitada, pero que personalmente me pareció acertada.

Kabayel sigue así en carrera por una oportunidad mundial gracias a una victoria que, aunque llegó en un combate muy corto, puso de manifiesto con bastante claridad tanto sus virtudes como sus defectos.

El boxeador alemán volvió a demostrar la ferocidad de su presión, ante la cual los pesados corpulentos del boxeo moderno encuentran grandes dificultades para reaccionar, quedándose rápidamente sin aire. Sin embargo, también mostró sus carencias defensivas, recibiendo demasiados golpes que, frente a un rival más letal, lo habrían puesto seriamente en riesgo de acabar en la lona.

A la luz de lo que vimos hacer a Oleksandr Usyk el verano pasado en Wembley, cuando Daniel Dubois intentó atacarlo de manera frontal, parece poco probable que Kabayel, en un combate ante el ucraniano, pueda confiar en su estilo habitual sin pagar un alto precio. Aun así, gracias a su récord inmaculado y a su reciente racha de victorias convincentes y espectaculares, el alemán sigue siendo uno de los aspirantes más creíbles al título mundial en este momento histórico del boxeo.

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