Los comentaristas contratados por Zuffa Boxing para narrar el evento celebrado anoche en el UFC Apex de Las Vegas hicieron todo lo posible por convencer a los espectadores de que estaban a punto de presenciar un gran espectáculo, pero la realidad sobre el ring fue mucho menos emocionante. El combate entre Jai Opetaia y Brandon Glanton resultó completamente unilateral de principio a fin, hasta el punto de que los tres jueces no otorgaron a Glanton ni uno solo de los doce asaltos disputados. Opetaia mantuvo así su invicto al imponerse por decisión unánime con un triple 119-106.
Por comodidad, en este artículo nos referiremos a Opetaia como el “campeón” y a Glanton como el “retador”, aunque el título mundial de la International Boxing Federation no estaba en juego y aunque la posesión de ese cinturón por parte de Opetaia podría pronto ponerse en duda debido a las disputas entre la federación y el promotor Dana White. Aquí, sin embargo, preferimos centrarnos en la crónica del combate.
Opetaia afrontó la pelea con prudencia, moviéndose rápidamente en círculos y adjudicándose el primer asalto gracias a algunos golpes bien colocados al final del mismo. Desde estos primeros compases quedó bastante claro el diferencial de agilidad entre ambos púgiles, con Glanton mostrándose extremadamente torpe a la hora de cortar el ring y leer los cambios de dirección de su rival.
El campeón aumentó el ritmo en el segundo asalto, dominándolo de principio a fin y dejando claro a su oponente que una presión gradual y razonada no sería suficiente para cambiar el rumbo del combate.
Glanton entendió el mensaje y, a partir del tercer asalto, trató de cambiar el ritmo, lanzándose sobre su adversario con agresividad y vehemencia. Sin embargo, su timing resultó insuficiente para que sus esfuerzos dieran fruto: el estadounidense terminaba demasiado cerca antes de lanzar sus golpes o los iniciaba demasiado pronto, volviéndose previsible.
Además, Opetaia demostró estar muy preparado para el combate en corta distancia. No se dejó desgastar por su poderoso rival en el cuerpo a cuerpo, manejó los clinches con tranquilidad y en el quinto asalto le dio a su oponente una auténtica lección de infighting, frustrando a Glanton hasta el punto de que este lanzó un evidente golpe bajo.
A mitad del combate el retador ya estaba completamente sin ideas y dramáticamente por detrás en las tarjetas. Su desventaja se agravó aún más por un punto de penalización bastante severo que el árbitro le restó en el sexto asalto por agarrar.
Mucho más justificada fue la segunda penalización impuesta al estadounidense en el octavo asalto, después de dos violentos uppercuts consecutivos que impactaron por debajo del cinturón. Tras la infracción, aprovechando que Opetaia aún estaba dolorido, Glanton produjo algunos de los mejores momentos de su pelea, pero el australiano recuperó rápidamente el control antes incluso de que terminara el asalto.
Habiendo agotado todas sus armas, el retador fue bajando progresivamente la intensidad de su boxeo, permitiendo que Opetaia se soltara. El décimo asalto fue particularmente dominante, con el australiano conectando a placer con ambas manos.
Los asaltos de campeonato no ofrecieron sorpresas. Glanton fue sacudido brevemente en el último asalto, pero mostró gran resistencia, evitando la capitulación y permaneciendo en pie hasta la campana final.
Aunque su rival no estaba realmente preparado para ponerlo en aprietos, Opetaia superó esta prueba con nota. El australiano se movió con autoridad y agilidad durante todo el combate, ofreciendo respuestas convincentes sobre su condición atlética, que en el pasado había sido puesta en duda en algunas ocasiones. Como de costumbre, también fue excelente su variedad de golpes, con el uppercut de derecha de primera intención como la auténtica joya técnica de su amplio repertorio.
Ahora veremos cómo terminará la telenovela entre Zuffa Boxing y la International Boxing Federation, y si el sueño del púgil australiano de unificar los cuatro cinturones mundiales reconocidos internacionalmente podrá hacerse realidad en un futuro cercano.
