El primer combate de la nueva etapa de Andy Ruiz Jr. con Matchroom Boxing tendrá lugar el 4 de septiembre en el Prudential Center de Newark, Nueva Jersey, donde «The Destroyer» se enfrentará al peso pesado polaco Damian Knyba. Para esta ocasión, Ruiz volverá a contar en su esquina con Manny Robles, el mismo entrenador que lo condujo a conquistar el título mundial en 2019.
Ruiz se ha mostrado muy confiado en que volverá a ceñirse un cinturón mundial, un objetivo que espera alcanzar el próximo año. Sin embargo, para lograrlo será fundamental ofrecer una actuación convincente frente a Knyba y demostrar que sigue siendo una amenaza real para los actuales campeones del mundo del peso pesado.
Los caminos de Ruiz y Robles se separaron después de que «The Destroyer» perdiera los títulos mundiales que había conquistado apenas unos meses antes en la revancha contra Anthony Joshua. Ruiz llegó a aquel combate en un estado físico muy deficiente y sufrió una clara derrota por decisión unánime. Posteriormente reconoció que había descuidado los entrenamientos y decidió cambiar de entrenador en busca de nuevos estímulos.
Tras cambiar varias veces de preparador, incluyendo un período en el gimnasio de Eddy Reynoso, el púgil de raíces mexicanas ha decidido volver a sus orígenes y reencontrarse con el entrenador que en su día lo llevó a la cima.
Damian Knyba, el primer obstáculo que Ruiz deberá superar en su camino de regreso a la élite, presenta un récord profesional de 17 victorias y 1 derrota, con 11 triunfos por nocaut. Con una estatura cercana a los dos metros y un impresionante alcance de 218 centímetros, el polaco buscará sin duda pelear como outfighter, utilizando sus largos brazos para mantener a Ruiz a una distancia segura.
En su última presentación, el pasado mes de enero, Knyba fue noqueado técnicamente en tres asaltos por el actual campeón mundial WBC, Agit Kabayel, en Alemania. El polaco había comenzado bien el combate, realizando un excelente primer asalto e incluso provocándole un corte a su rival, antes de sucumbir ante la presión constante del campeón. No obstante, la decisión del árbitro de detener la pelea generó cierta polémica.
