Damian Knyba domina el combate y vence a Andy Ruiz, al árbitro y a los jueces

PorMario Salomone

Sep 5, 2026 #Ruiz

La extraordinaria actuación del peso pesado polaco Damian Knyba en el combate estelar de la velada organizada por Matchroom Boxing, la promotora de Eddie Hearn, en el Prudential Center de Newark (Nueva Jersey), puso fin al sueño de Andy Ruiz de regresar a la élite de la categoría reina. Knyba dominó el combate de principio a fin y se llevó la victoria a pesar de que el árbitro le impidió conseguir el KO y de que dos jueces hicieron auténticos malabarismos para ayudar a su rival. Finalmente, el polaco fue declarado vencedor por decisión unánime con las siguientes tarjetas: 117–110, 114–113 y 114–113.

El planteamiento inicial extremadamente conservador de Knyba permitió a Ruiz adjudicarse por un estrecho margen el primer asalto, aunque el púgil de raíces mexicanas tampoco hizo gran cosa, limitándose a ocupar el centro del ring y ejercer una tímida presión, acompañada de algún jab de izquierda al cuerpo.

Animado por la actitud letárgica de su rival, el altísimo boxeador polaco comenzó a desarrollar su estrategia a partir del segundo asalto, incrementando sus golpes de contención y aprovechando hábilmente su considerable ventaja de alcance.

Incapaz de encontrar la manera de superar los larguísimos brazos de su adversario, que además se desplazaba hábilmente sobre sus piernas para mantener de forma constante la larga distancia, Ruiz se vio obligado a lanzarse hacia delante con mayor ímpetu y agresividad. Sin embargo, el cambio de planteamiento que adoptó a partir del cuarto asalto no dio los frutos esperados.

A pesar de intentar atacar a su rival con determinación, “The Destroyer” iniciaba sistemáticamente sus ofensivas a destiempo, calculaba mal la distancia y facilitaba la tarea de Knyba, que podía anticiparse, hacerlo fallar y amarrarlo en la corta distancia. Los únicos éxitos parciales de Ruiz llegaron con su amplio gancho de derecha, que, sin embargo, impactaba desde una distancia demasiado corta como para producir efectos devastadores.

Al comienzo del sexto asalto, Knyba se sentía tan en control de la situación que asumió algún riesgo de más y recibió un gancho al rostro que le abrió una pequeña herida cerca del ojo izquierdo. Sin embargo, el episodio desfavorable no lo desestabilizó.

Al contrario, el polaco estuvo a punto de conseguir un espectacular triunfo por KO en el siguiente asalto, cuando una demoledora derecha aturdió a Ruiz, dejándolo a merced de las combinaciones posteriores. Al ver a “The Destroyer” acribillado a golpes y limitándose a una defensa pasiva, el árbitro David Franciosi se lanzó entre los dos púgiles con la clarísima intención de detener el combate, pero justo en ese instante Ruiz se desplomó sobre la lona.

En ese momento, el árbitro cambió repentinamente de opinión e inició la cuenta. Por si fuera poco, también concedió al boxeador de Matchroom un tiempo desmesuradamente largo antes de autorizar la reanudación del combate —transcurrieron nada menos que 23 segundos entre la caída de Ruiz y la orden de “Box!”—, ayudándolo así a llegar al final del asalto y beneficiarse del minuto de descanso.

Knyba no se dejó alterar por la injusticia sufrida y conectó otros golpes contundentes al comienzo del octavo asalto. Después, al darse cuenta de que su rival había recuperado por completo la lucidez y de que la victoria por KO ya no estaba al alcance de la mano, volvió a confiar en su ordenado boxeo desde la larga distancia.

El polaco, probablemente convencido de llevar una amplia ventaja en las tarjetas, concedió algo de terreno en el noveno asalto, limitándose principalmente a contener a Ruiz, pero después volvió sabiamente a utilizar sus golpes de contención durante los tres últimos asaltos, impidiendo que Ruiz pudiera intentar cualquier tipo de asedio final.

La conciencia de tener que buscar el golpe del KO no fue suficiente para reanimar a “The Destroyer”: sus acciones ofensivas siguieron siendo esporádicas, inconcluyentes e ineficaces hasta el último sonido de la campana, y la lectura del veredicto debería haber sido una simple formalidad destinada a certificar el dominio del boxeador polaco (118–109 a su favor es la puntuación que habría otorgado quien escribe estas líneas).

Increíblemente, Glenn Feldman y Kevin Morgan concedieron a Knyba un margen de apenas un punto, otorgándole de hecho la victoria únicamente gracias al knockdown. Se trata de una interpretación del combate que rechazamos rotundamente y que no dudamos en calificar de vergonzosamente complaciente con el promotor de la velada. Afortunadamente, esas dos pésimas tarjetas no alteraron el resultado final, pero eso no debe llevarnos a ignorar lo sucedido, porque comportamientos de este tipo socavan desde sus cimientos la credibilidad del boxeo y deben ser condenados con firmeza.

Volviendo a los aspectos técnicos que caracterizaron el combate, hay que señalar que Andy Ruiz, pese a presentar una condición física digna teniendo en cuenta sus estándares, pagó muy caro la inactividad de los últimos años. Su sentido del timing, su capacidad para leer los golpes y su reactividad brillaron claramente por su ausencia, y eso, frente a un boxeador alto, móvil y hábil a la hora de utilizar eficazmente los golpes rectos, resultó ser un problema enorme.

A Knyba hay que reconocerle el mérito de haber mostrado una excelente condición física y de haber ejecutado a la perfección su plan táctico, demostrando ser más fuerte no solo que Ruiz, sino también que el árbitro y los jueces que remaron en su contra. Esta victoria le abrirá muy probablemente las puertas a nuevas oportunidades y a bolsas importantes.

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