¡William Zepeda derrota a Lamont Roach con una demostración de poder!

En The Theater, dentro del complejo Virgin Hotels Las Vegas, William Zepeda Segura (34-1, 27 KO) fue coronado en la noche de ayer como nuevo campeón mundial WBC del peso ligero tras derrotar por decisión unánime a Lamont Roach (25-2-3, 10 KO). Los tres jueces puntuaron el combate 117-111, 117-111 y 118-110 a favor del mexicano.

Fue una extraordinaria demostración de fortaleza y resistencia por parte de Zepeda, que llegaba tras la dura derrota sufrida ante el fenomenal Shakur Stevenson. Como él mismo explicó al término del combate, supo aprender de aquella experiencia y elevó aún más el nivel de su boxeo. Las numerosas virtudes del púgil mexicano de 30 años fueron todavía más pulidas y, pese a algunos defectos estructurales en su estilo, Lamont Roach no encontró la manera de contenerlo. Su infernal volumen de golpes, la presión constante sin conceder un respiro al rival, un excelente juego de piernas, muy equilibrado, y su incesante movilidad fueron las armas que llevaron a Zepeda a conquistar el título vacante del WBC.

Desde el campanazo inicial, Zepeda avanzó de inmediato imponiendo su asfixiante presión. Muy activo desde los primeros segundos, tomó el centro del ring y prácticamente nunca lo abandonó, empujando constantemente al estadounidense hacia las cuerdas y lanzando golpes sin descanso.

El impresionante volumen ofensivo de Zepeda aumentó todavía más después de los dos primeros asaltos. Roach, fiel a su estilo, apostó principalmente por el contragolpe aislado. Su boxeo de respuesta, completamente opuesto al de Zepeda, se apoya en una excelente defensa: es muy hábil moviendo el tronco, esquivando golpes y desviando o ensuciando las trayectorias de los ataques rivales. Sin embargo, al no poseer una pegada devastadora, suele sufrir frente a rivales con una buena mandíbula y gran capacidad para absorber castigo. Y este fue precisamente uno de esos casos.

Roach pareció cómodo al principio peleando en la corta distancia, pero el enorme volumen de golpes lanzados por el mexicano terminó pasándole factura. Simplemente por la ley de los grandes números, acabó recibiendo demasiados impactos. Zepeda no es un boxeador especialmente preciso, algo comprensible considerando el ritmo frenético con el que pelea, pero dejarlo trabajar con libertad, sin conseguir frenarlo ni hacerlo dudar, puede resultar fatal. Después de los primeros asaltos, Roach fue incapaz de contener la intensidad de su rival. No logró imponer un jab eficaz que rompiera el ritmo de Zepeda o lo obligara a pensar más, y al carecer de una pegada realmente respetable tampoco pudo disuadir al mexicano de seguir avanzando sin descanso.

Zepeda también trabajó muy bien el cuerpo, variando constantemente su ofensiva y haciéndose difícil de descifrar. Con el paso de los asaltos, Roach fue perdiendo frescura y quedó cada vez más a merced de su rival. No bastaron algunos buenos contragolpes, especialmente con el gancho de izquierda. El estadounidense nunca consiguió dar continuidad a esos aciertos aislados, mientras que Zepeda, desde su guardia zurda, permaneció imperturbable y volvió a lanzar combinaciones sin descanso, desgastando física y mentalmente a su adversario.

También fue sobresaliente el juego de piernas de Zepeda. Además de variar constantemente los ángulos de ataque, mostró un excelente movimiento de entrada y salida que hizo fallar a Roach en numerosas ocasiones. Con una ventaja cómoda en las tarjetas, Zepeda bajó ligeramente el ritmo en el décimo y undécimo asalto, permitiendo que Roach conectara algunos buenos golpes, entre ellos un sólido uppercut. Sin embargo, en el duodécimo y último asalto, el mexicano recuperó por completo el control de la pelea, cerrando el combate con fuerza y confirmando todo lo bueno que había mostrado durante los doce rounds.

Fue una victoria absolutamente incontestable, y Roach dio un gran ejemplo de deportividad al aplaudir el veredicto de los jueces.

Al finalizar el combate, Zepeda aseguró que no tiene preferencias sobre su próximo rival y que está dispuesto a enfrentarse a quien le pongan delante.

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