El fenómeno ucraniano Oleksandr Usyk ha anunciado su intención de dejar vacantes todos sus títulos mundiales de los pesos pesados.
La noticia cayó como un auténtico bombazo. En un vídeo publicado en sus redes sociales, Usyk anunció que renunciará a sus cinturones del WBC, la WBA y la IBF, dejándolos disponibles para los jóvenes pesos pesados que ocupan los primeros puestos de las respectivas clasificaciones.
La decisión puede parecer repentina, pero sin duda ha sido fruto de una profunda reflexión. Sabemos que el ucraniano ya no es un joven, y también sabemos que hay muchos pesos pesados hambrientos de desafíos y de gloria. Analicemos, por tanto, la situación actual de la categoría reina del boxeo y las posibles consecuencias de la decisión del ya ex campeón del mundo.
En lo que respecta a la WBA, la situación es muy sencilla. Murat Gassiev ya es campeón regular, por lo que, tras la salida de escena de Usyk, el pegador ruso pasará automáticamente a ser campeón mundial absoluto de la WBA. Su cinturón dejará de ser considerado un título secundario para convertirse en un campeonato mundial plenamente reconocido, cuya primera defensa tendrá lugar el 11 de julio en Moscú frente al francés Tony Yoka.
En cuanto al WBC, el principal candidato para ocupar el trono es, naturalmente, Agit Kabayel. El combate entre el alemán y Usyk parecía ser el siguiente paso lógico y el más justo desde el punto de vista deportivo, pero tras la decisión del ucraniano, Kabayel podría ser elevado directamente de campeón interino a campeón mundial absoluto. Después de todo, el WBC ya ha actuado de manera similar en el pasado con David Benavidez y Christian Mbilli.
En el poco probable caso de que eso no suceda, el título vacante podría disputarse entre Kabayel y Tyson Fury, quien ocupa la posición más alta en la clasificación, aunque, como bien sabemos, está ultimando los detalles de su esperado acuerdo para enfrentarse a Anthony Joshua. Bajando un poco más en la clasificación, teniendo en cuenta el caso de dopaje que involucra a Lawrence Okolie y el hecho de que Filip Hrgovic y Moses Itauma ya tienen un combate programado entre sí, el organismo presidido por Mauricio Sulaimán podría incluso decidir incluir al estadounidense Deontay Wilder.
La situación de la IBF es probablemente la más compleja. Frank Sánchez ocupa el primer lugar de la clasificación y sin duda será tenido en cuenta tras haber ganado la eliminatoria final ante Richard Torrez con un espectacular nocaut.
En cuanto al rival de Sánchez, existen dos escenarios posibles. La IBF podría esperar el resultado del ya anunciado combate entre Moses Itauma y Filip Hrgovic o, por el contrario, recurrir a Anthony Joshua, quien aparece inmediatamente detrás de ellos en la clasificación. En este punto se aplica el mismo razonamiento que para el WBC: habrá que ver si las negociaciones para el esperado Fury vs. Joshua llegan a buen puerto. Si así fuera, la IBF podría considerar contactar con el uzbeko Bahodir Jalolov, doble campeón olímpico e invicto como profesional.
La última gran incógnita es la identidad del último rival de Oleksandr Usyk. El ucraniano no dio ningún nombre, pero las opciones más probables parecen ser una revancha con Rico Verhoeven, un combate que ya habría despertado el interés de Turki Alalshikh, o un enfrentamiento con Deontay Wilder, un nombre mencionado en repetidas ocasiones por Usyk, quien ha manifestado su deseo de cerrar el círculo enfrentándose al último gran representante de su generación.
Habrá que esperar para descubrir qué ocurre tras este auténtico terremoto en la categoría reina del boxeo.
