Lo habíamos incluido en nuestra lista de “derbis italianos de ensueño”, nos entusiasmamos cuando la EBU nombró a ambos púgiles como coaspirantes al Título Europeo y, finalmente, nos lamentamos cuando el combate se cayó entre acusaciones mutuas. Francesco De Rosa y Alessio Lorusso, los dos mejores supergallos italianos, no se enfrentarán, o al menos no lo harán en el corto plazo. En este artículo intentaré reconstruir lo sucedido y ofrecer algunas valoraciones sobre el caso.
El resumen de los hechos
Como se adelantó en la introducción, los dos protagonistas de este artículo debían cruzar guantes disputándose el trono de campeón de Europa tras la renuncia al título del anterior poseedor, el británico Shabaz Masoud.
Después de un primer acuerdo privado entre las partes y su posterior anulación, los dos equipos acudieron a la subasta. La organización del combate fue adjudicada a Promo Boxe Italia de Mario Loreni, que promueve la carrera de De Rosa, gracias a una oferta de 40.000 euros. Danger Promotion, de Simone Verdicchio, ofreció 38.000 euros, demostrando un interés concreto por el evento, pero quedándose a las puertas.
En ese momento todo parecía encaminado, pero Alessio Lorusso decidió tomar otro rumbo, proponiendo a Francesco De Rosa abandonar también la vía EBU. El 27 de marzo, Danger Promotion publicó en sus redes sociales la captura de una conversación privada, ocultando el nombre del interlocutor, con el siguiente diálogo:
- ¿Quieres hacer la semifinal mundial IBO Lorusso vs De Rosa?
- De Rosa hace el Europeo
- ¿No te interesa la semifinal mundial?
- No
La publicación iba acompañada del siguiente texto: “Lorusso vs De Rosa: De Rosa rechaza. La semifinal mundial Lorusso vs De Rosa no se hará. De Rosa ha rechazado nuestra oferta”.
Los acontecimientos posteriores fueron previsibles: Lorusso renunció a su condición de coaspirante EBU prefiriendo el camino propuesto por la IBO, mientras que De Rosa mantuvo su estatus y se enfrentará al francés Thomas Masson por el Título Europeo.
Cruces en redes sociales: las posturas de los dos púgiles
Francesco De Rosa y Alessio Lorusso no dejaron pasar la oportunidad de polemizar en redes sociales sobre las responsabilidades del combate fallido. Sus puntos de vista son fácilmente resumibles, ya que han sido expresados públicamente.
De Rosa, respaldado plenamente por Promo Boxe Italia, que hace dos días publicó un comunicado claro al respecto, considera el Título Europeo como un objetivo de gran prestigio. El púgil campano no tiene intención de cambiar esa oportunidad por una semifinal que conduciría a un título, el de la IBO, que ha definido como “un mundial menor”.
Lorusso rechaza esta valoración, destacando que el título IBO ha sido y sigue siendo poseído por grandes campeones, subrayando además que él ya conquistó el cinturón EBU hace cuatro años y afirmando su intención de orientarse hacia objetivos más altos. Desde su punto de vista, el carácter mundial del título IBO supera por definición al valor continental del título EBU.
Razones, hechos y opiniones
¿Quién tiene razón entonces? Sobre la cuestión de los títulos y su importancia se pueden hacer algunas consideraciones basadas en hechos y otras que inevitablemente entran en el terreno de la opinión.
Un hecho indiscutible es que el título IBO no puede situarse al mismo nivel que los de la WBC, WBA, IBF y WBO en términos de valor. Esto se deduce no solo de que la IBO no esté reconocida por el International Boxing Hall of Fame, a diferencia de las cuatro principales organizaciones, sino también por la forma en que es tratada en los análisis de los periodistas internacionales más prestigiosos, que nunca califican como “campeón del mundo” a quien posee únicamente el título IBO.
Por lo tanto, De Rosa tiene razón al definirlo como un “mundial menor”, y la objeción de Lorusso, basada en que ha pasado por manos ilustres, no resulta del todo convincente. La IBO ha adoptado una estrategia de autopromoción inteligente, poniendo su cinturón en juego en combates de gran relevancia donde ya están en disputa otros títulos mundiales. Dado que sus tasas son más bajas que las de los organismos principales, obtiene el beneplácito de púgiles y promotores, que pueden lucir “un cinturón más”.
Basta una rápida búsqueda para comprobar que, aunque es cierto que entre los campeones IBO actuales hay figuras de élite como Oleksandr Usyk y Dmitrii Bivol (que también poseen cinturones de primer nivel), también lo es que, de las diecisiete categorías de peso, la IBO cuenta con apenas nueve campeones, y algunos de ellos, como el crucero albanés Juergen Uldedaj o el superpluma irlandés Jono Carroll, están lejos de la élite mundial.
Entonces, ¿qué vale más, el título EBU o el título IBO? Aquí entramos en el terreno subjetivo, ya que no existe una jerarquía oficial de cinturones. Por lo que respecta a mi “opinión personalísima”, prefiero con diferencia la historia, la tradición y el significado del cinturón EBU, y si tuviera que aconsejar a un amigo boxeador qué camino seguir, no dudaría en sugerirle intentar convertirse en campeón de Europa.
¿Significa esto que Alessio Lorusso se ha equivocado? No necesariamente. El púgil lombardo puede, de manera totalmente legítima, tener una valoración distinta sobre el prestigio de estos títulos y sentirse más motivado por la idea de conquistar el cinturón IBO, especialmente teniendo en cuenta que ya fue campeón europeo en el pasado.
Más discutible, en opinión de quien escribe, fue la decisión de Danger Promotion de hacer pública una conversación privada para “incitar” a los aficionados de Lorusso contra De Rosa, injustamente acusado de cobardía por quienes parecen olvidar que, hace menos de dos años, el boxeador salernitano viajó al Reino Unido para vapulear a un prometedor prospecto local.
Los dos atletas seguirán ahora caminos distintos y nosotros, como aficionados neutrales, no podemos hacer otra cosa que desearles grandes éxitos a ambos y esperar que sus trayectorias vuelvan a cruzarse en el futuro, tras sumar algunas victorias importantes más. Porque en Boxe Punch, las ganas de ver este derbi siguen intactas.
