Stefano Zoff cumple 60 años: entrevista con el “Pirata” de Monfalcone

El boxeo profesional en Italia, en las últimas décadas, ha tenido que abrirse camino entre mil dificultades: la falta de financiación, la atención insuficiente y cambiante de la televisión, el “amateurismo de Estado” que ha absorbido talentos, y las disputas internas y la falta de visión de algunos de los actores que podrían haber cambiado el rumbo. En este contexto, los atletas que, a pesar de los obstáculos, han logrado obtener importantes reconocimientos internacionales merecen un elogio especial, ya que han vencido contra todo y contra todos gracias a sus propias fuerzas, impulsados por un fuego interior. Entre estos boxeadores nunca podrá ser olvidado Stefano Zoff, “El Pirata” de Monfalcone, quien a lo largo de casi veinte años de carrera profesional, además de dominar el ámbito nacional, logró conquistar tres veces el título europeo y una vez el título mundial.

Con motivo de su 60º cumpleaños, contacté con Stefano, quien amablemente me permitió volver a publicar esta entrevista que le hice hace varios años, repasando con él algunos momentos mágicos de su envidiable trayectoria.


Una carrera profesional de 18 años, desde los 23 de tu debut hasta los 41 de tu retirada, siempre al más alto nivel. ¿Cuál es el secreto para mantenerse competitivo y ganador durante tanto tiempo?

Se necesita una gran fuerza de voluntad y una gran pasión por este deporte; por otro lado, al no tener cualidades técnicas extraordinarias, o te apoyas en la voluntad o no sales adelante. Es la llamada “ley de las tres C”: Corazón, Cerebro y… bueno, la última ya la habéis entendido.

El primer combate titular que disputaste terminó con una derrota a los puntos ante Gianni Di Napoli por el título italiano del peso pluma. A partir de ese tropiezo lograste resurgir más fuerte, derrotar a Di Napoli en la revancha y proyectarte hacia la conquista del título europeo. ¿Qué importancia tiene saber aprender de los errores para crecer y mejorar?

Antes que nada quiero saludar a Giannino: forma parte de mi historia así como yo formo parte de la suya. Sinceramente, creo que ni siquiera perdí el primer combate, pero en cualquier caso esa derrota me dio las ganas y la determinación para seguir adelante y tomar verdadera conciencia de mis cualidades.

Alrededor de los treinta años tu carrera atravesó una fase difícil, con tres derrotas en cuatro combates. Otros se habrían desmoralizado; tú, en cambio, subiste de categoría y en poco más de dos años conquistaste el título mundial WBA del peso ligero. ¿Qué te dio el impulso para lograr algo así?

Había la convicción de que todavía podía lograrlo. Esa categoría (peso pluma) ya no formaba parte de mi vida ni de mi historia porque no podía dar el peso. Es un consejo que doy a todos los jóvenes: uno o dos kilos más no hacen diferencia. Así que si el esfuerzo para dar el peso es excesivo, recomiendo cambiar de categoría.

A lo largo de tu carrera nunca tuviste miedo de pelear en el extranjero ante un público hostil. Tu primer título europeo y el título mundial los conquistaste fuera de casa. ¿Qué se siente al pelear en un ambiente adverso con todo el público en contra?

Creo que esa fue una de mis mejores cualidades. Probablemente era una cualidad de fuera de serie: no solo sabía pelear fuera de casa, sino que lo hacía incluso mejor. Además de las peleas en el extranjero, recuerdo también el combate en Cerdeña contra Cappai, que gané por KO en el cuarto asalto. Ir allí y vencer a Cappai en pocos asaltos… creo que eso también fue una gran hazaña.

Si tuvieras que elegir un único momento mágico de tu larga y satisfactoria carrera, el que más alegría y orgullo te dio, ¿cuál sería y por qué?

Responder “el título mundial” sería obvio, pero la conquista del título europeo contra Stephane Haccoun es el momento que recuerdo como el más importante, porque fue entonces cuando entendí realmente que podía llegar a lo más alto.

Han pasado casi veinte años desde que decidiste colgar los guantes. ¿Cómo ha sido tu vida desde entonces y a qué te dedicas actualmente?

Dejarlo es difícil. Un boxeador lo es para toda la vida. Ahora llevo lo que yo llamo “una vida paralela”. Lo que más echo de menos no es el dinero, sino las grandes emociones: ahora la vida es plana, una vida cualquiera de una persona común. Hoy trabajo como operador portuario, llevo una vida normal como padre y sigo con mi gran pasión por la pesca.

Gracias por tu tiempo y mucha suerte en tus proyectos futuros. ¿Quieres saludar a los lectores de Boxe Punch?

Claro que sí: un saludo a todos los amigos de Boxe Punch y a todos los aficionados al boxeo. ¡Buen boxeo a todos y hasta la próxima!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *