Había mucha expectación en torno al evento celebrado anoche en el Wintrust Arena de Chicago, organizado por Golden Boy Promotions de Oscar De La Hoya en colaboración con MVP Promotions. El combate estelar de la velada puso en juego el título mundial WBA vacante del peso ligero entre Floyd Schofield (20-0) y Lucas Bahdi (20-1). Schofield se impuso por decisión unánime, con tarjetas de 116-110, 119-108 y 115-111, después de un combate por momentos muy intenso y no exento de riesgos para el vencedor.
La crónica
El primer asalto fue de estudio, aunque ambos boxeadores dejaron sentir algunos golpes desde el principio. Schofield dio la impresión de buscar la potencia, mientras que el canadiense Bahdi apuntó al cuerpo con la intención de abrirse camino.
El texano, hijo de boxeador, se mostró muy concentrado y rápido. Su constante entrar y salir con las piernas, acompañado de golpes secos, confundió a Bahdi, que aun así logró conectarlo con algunos derechazos aislados y pesados que se hicieron sentir.
En el tercer asalto, después de conectar una derecha, Schofield comenzó a presionar con mucha intensidad, golpeando repetidamente a su rival contra las cuerdas. Bahdi consiguió recuperar el centro del ring, pero Schofield seguía pareciendo más rápido. En el último minuto del asalto, Floyd encontró a su rival con una serie de uno-dos que sacudieron a Bahdi y lo obligaron a empujar hacia delante. En los últimos 30 segundos, el canadiense recibió además una cuenta después de acusar un gancho de derecha.
El cuarto asalto tuvo un ritmo más contenido, con Schofield desplazándose alrededor del ring mientras Bahdi ocupaba el centro. Solo en los segundos finales ambos consiguieron encontrar el blanco con golpes duros.
El quinto y el sexto asalto siguieron el mismo guion. Schofield continuó moviéndose y puntuando con el jab, mientras Bahdi intentaba acortar la distancia, aunque no siempre encontraba el alcance adecuado.
Entonces llegó el último minuto del sexto asalto, cuando comenzó un intercambio realmente espectacular: golpes pesados de uno y otro lado, pero ambos resistieron. Hasta ese momento, fue el mejor round del combate, con intercambios a cara descubierta que encendieron al público.
A pesar de la excelente preparación física de ambos boxeadores, el ritmo terminó bajando y volvieron los desplazamientos. El texano entró con peligro mediante algunos jabs y varios uno-dos, mientras que el canadiense no pareció tener demasiada variedad esa noche y dio la sensación de confiar sobre todo en su potencia.
Lucas Bahdi tuvo dificultades para dar continuidad a su boxeo, aunque siguió consiguiendo conectar algunos golpes pesados durante las refriegas al final de los asaltos, cuando Schofield también dejaba de moverse y aceptaba el intercambio.
Antes del inicio del undécimo asalto, el árbitro pidió que el médico revisara a Lucas Bahdi, que parecía estar en condiciones de continuar. De hecho, nada más reanudarse el combate, sacó de la chistera una derecha que mandó al suelo a Floyd, quien recibió posteriormente la cuenta del árbitro.
En el último asalto, Schofield trató de administrar la ventaja y de impedir que el canadiense diera continuidad al trabajo realizado en el round anterior. Por ello siguió utilizando la táctica que había mantenido durante toda la pelea: aprovechar su velocidad, moverse y golpear en el momento adecuado, mientras Bahdi seguía intentando avanzar.
Floyd Schofield ganó el combate siendo más inteligente y más rápido, en una pelea bastante repetitiva en líneas generales, aunque con algunos pasajes que nos hicieron saltar del sofá.
Lucas Bahdi intentó resistir y seguir avanzando. Desde el punto de vista mental no era sencillo enfrentarse a un rival tan escurridizo para un boxeador potente pero rígido como él. Los aficionados italianos también lo recordarán por su combate en la cartelera de Tyson-Paul contra nuestro Armando Casamonica, que le creó muchos problemas —y para muchos la victoria de Bahdi aquella noche fue discutible—. Esta vez, sin embargo, ofreció una buena actuación en su oportunidad mundialista, aunque no consiguió el resultado.
El nuevo campeón mundial WBA es, por tanto, Floyd Schofield III. En una categoría que últimamente no ha estado precisamente demasiado poblada, podría tener mucho que decir, mientras ahora habrá que ver desde qué punto retoma su camino el canadiense de MVP.
