Macrì lucha con corazón en Santander pero cae ante Peral

Federica Macrì lo dio todo anoche en su intento de conquistar el título europeo femenino del peso mínimo fuera de casa, pero no fue suficiente. Tras diez asaltos de altísimo ritmo en el Pabellón Municipal de La Albericia de Santander, los jueces otorgaron la victoria por decisión unánime a la española Maria Luz Peral. Para “La Cattiva” se trata de la primera derrota de su carrera profesional, con puntuaciones de 98-92, 97-93 y 97-93.

La boxeadora italiana ya había demostrado no temer combatir lejos de casa, como el año pasado en Canadá, donde sorprendió a la invicta costarricense Naomy Valle en un evento de MVP con una actuación sobresaliente.

También en esta ocasión, Macrì salió sin complejos, imponiendo un ritmo altísimo desde el primer gong y llevando la iniciativa.

Peral pareció sorprendida por el inicio agresivo de la italiana y, durante los primeros minutos, pese a responder al ataque, no logró expresar su mejor boxeo, siendo superada en volumen e impacto.

Sin embargo, la púgil local ajustó rápidamente, comenzando a contragolpear con precisión y buen timing. El segundo y tercer asalto fueron duros para Macrì, que, en su afán ofensivo, descuidó la defensa y fue conectada con claridad en varias ocasiones.

Aunque bajó ligeramente el ritmo, Peral siguió interpretando mejor el combate en los rounds siguientes. La diferencia la marcó el juego de piernas: mientras la italiana avanzaba en línea recta, la española se movía lateralmente, cambiando ángulos constantemente.

A pesar de sangrar de forma evidente—hasta el punto de requerir la intervención del médico en el sexto asalto—Macrì siguió luchando con enorme valentía. Precisamente en ese round, sus esfuerzos parecieron dar resultado, ya que Peral mostró signos de cansancio.

No obstante, la española retomó rápidamente el control, volviendo a moverse con fluidez entre intercambios, probablemente tras las indicaciones de su esquina.

El noveno asalto fue diferente: ambas dejaron el combate en corta distancia para boxear desde lejos, buscando imponerse en el timing. Pareció que estaban reservando energías para el último round, y así fue.

Tras dos minutos finales de intensos intercambios, aunque marcados por el cansancio, llegó el veredicto que proclamó a Maria Luz Peral como nueva campeona europea. A juicio de quien escribe, la decisión fue justa: 97-93 para la española, igual que dos de las tarjetas oficiales.

La actuación de Macrì puede analizarse desde dos perspectivas. En cuanto a entrega, coraje, determinación y condición física, ofreció un gran combate, sosteniendo un ritmo altísimo.

Sin embargo, en el plano técnico-táctico dejó algunas dudas. En su presión ofensiva descuidó las fintas, los desplazamientos laterales y el movimiento defensivo, recibiendo demasiados golpes limpios. Además, salvo en el noveno asalto, no mostró variaciones tácticas, volviéndose previsible.

Mérito también para la vencedora, que, apoyada por su público, supo gestionar con inteligencia a una rival tan insistente. Peral mostró mejoras respecto a su anterior intento europeo, cuando empató en Italia frente a Parigi Bini, una experiencia que claramente le sirvió.

Esperamos que lo mismo ocurra con Federica Macrì. Con solo 26 años, tiene un amplio margen de mejora. Deberá trabajar en la defensa y en la gestión táctica para ampliar su repertorio, y esta derrota puede ofrecerle valiosas lecciones. Si lo hace, los títulos y las satisfacciones no tardarán en llegar.

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