Crónica desde el Allianz Cloud – Milán
En el marco del Allianz Cloud de Milán, con un público de las grandes ocasiones alrededor del ring, anoche se disputó el combate entre Francesco Paparo (12-2-1, 5 KOs) y el español Juanfé Gomez (16-2-1, 3 KOs), válido por el título europeo EBU Silver del peso superpluma. El combate estelar de la velada TAF 12, organizada por la promotora The Art of Fighting de Edoardo Germani, terminó con la victoria de Gomez por decisión dividida con las siguientes tarjetas: 115-113 para Paparo y dos tarjetas de 115-113 para el español.
Una oportunidad perdida para el púgil italiano. Francesco empezó bien, concentrado, reactivo y rápido de piernas, pero Gomez fue creciendo con el paso de los asaltos, neutralizando las armas más peligrosas de Paparo.
En la fase inicial sucedió muy poco. Ambos se estudiaron durante largo tiempo antes de soltar las manos. Gomez tomó el centro del ring avanzando con cautela, mientras Paparo se movía a lo largo de las cuerdas esperando los ataques del español para tomarle el tiempo y contraatacar.
El primer golpe significativo llegó en el segundo asalto: un buen gancho de izquierda de Francesco que sorprendió a su rival.
El juego de piernas del italiano es de gran nivel y le permitió salir rápidamente de las esquinas y tomar el tiempo de su oponente. Pero Gomez demostró saber moverse con inteligencia en el ring y gestionar las distintas fases del combate.
En los primeros cuatro asaltos ocurrió poco, debido a la prudencia de ambos púgiles y a su capacidad para leer y neutralizar las intenciones del rival. Ambos buscaron sobre todo el gancho delantero y el directo de atrás. El jab estuvo casi ausente, utilizado únicamente como recurso de distracción.
Un buen derechazo de Paparo en el quinto asalto fue el preludio de la fase más intensa del combate, la chispa que encendió la pelea.
En el sexto asalto comenzaron los intercambios con mayor vehemencia, pero Gomez resultó más efectivo, primero con un buen directo de izquierda y luego en varias ocasiones con el gancho de derecha.
Gomez es un zurdo bien plantado, rápido, móvil de piernas y muy reactivo con el tronco. Con el paso de los asaltos el español pareció mejorar en la lectura del boxeo de Francesco, que se volvió algo previsible.
No faltaron momentos favorables para Paparo, como un buen contraataque tras esquiva en el séptimo asalto, pero la sensación fue la de un boxeador sin un plan B para contrarrestar al rival. Francesco se apoyó constantemente en un boxeo de contraataque, dejándose encerrar en las esquinas mientras esperaba el momento oportuno para golpear. Sin embargo, de esta manera se volvió demasiado previsible, facilitando el trabajo de Gomez.
En la segunda mitad la pelea se desarrolló a ráfagas, con largos momentos de amarre entre ambos para frenar los ataques repentinos del rival.
El octavo fue un asalto difícil, con duros intercambios a cara descubierta y golpes conectados por ambos lados. Pero con el paso de los minutos Francesco pareció perder la distancia y el ritmo, permitiendo a Gomez controlar la acción tanto en corta como en larga distancia.
El décimo fue el asalto más duro, abierto por un directo de izquierda de Gomez que impactó de lleno. El español se mostró aún más agresivo, conectando un gancho de izquierda y luego un durísimo directo de izquierda que alcanzó de lleno a Paparo, haciéndole sangrar por la nariz. Tras otra ofensiva furiosa de Gomez, Francesco amarró con inteligencia, mostrando gran lucidez además de mucho coraje y resistencia a los golpes. En los últimos segundos el italiano encontró fuerzas para reaccionar e intentar poner en aprietos a Gomez, pero le faltó un poco de claridad.
En los asaltos de campeonato el cansancio se hizo evidente y con él disminuyeron la precisión y la brillantez, pese al gran espíritu competitivo.
Al sonar la campana final el público brindó un merecido aplauso a ambos púgiles, que ofrecieron un combate equilibrado y por momentos muy intenso.
A juicio de quien escribe, el veredicto fue justo. Gomez se mostró más maduro desde el punto de vista boxístico y supo leer y neutralizar los puntos fuertes de Francesco.
Paparo boxeó bien pero confió demasiado en un único plan de acción basado en esquivas y contraataques que con el paso de los asaltos fueron perdiendo eficacia. También faltó el jab, un arma fundamental tanto de ataque como de control para gestionar mejor la distancia y las fases del combate.
A pesar de la derrota, Francesco puede aprovechar la experiencia adquirida en un evento de esta magnitud y frente a un rival de gran nivel para seguir mejorando la calidad de su boxeo. Dada su juventud y sus cualidades, esta derrota puede considerarse simplemente una etapa en lo que esperamos sea un largo y fructífero camino en el boxeo.
Seguirá la crónica del resto de la cartelera del evento.
