Hace cinco meses, los golpes de Daniel Dubois necesitaron once asaltos para derribar la impresionante coraza de Fabio Wardley. Esta noche hicieron falta muchos menos: el combate estelar de la velada organizada por Queensberry Promotions, de Frank Warren, en el O2 Arena de Londres terminó en el segundo asalto, cuando la esquina del retador arrojó la toalla para salvar a su púgil de la furia del campeón. Dubois conservó así su título mundial WBO de los pesos pesados.
«DDD» necesitó muy poco tiempo para encontrar el hueco adecuado y conectar su demoledora derecha. El puñetazo impactó en el lado izquierdo de la mandíbula de Wardley, provocando una torsión antinatural de su cabeza que habría mandado a muchos pesos pesados al mundo de los sueños. Sin embargo, el resistente boxeador de Ipswich volvió a demostrar su extraordinaria capacidad para encajar golpes, rozando apenas la lona con una rodilla antes de ponerse nuevamente en pie. El árbitro Steve Gray se percató de lo ocurrido e intervino de inmediato para aplicar al retador la correspondiente cuenta de protección.
En lo que quedaba del asalto, Wardley trató con grandes dificultades de limitar los daños, pero poco antes de que sonara la campana tuvo que soportar una tremenda ráfaga de golpes de potencia que lo dejó al borde de la derrota, dando al público la clara sensación de que el combate ya estaba sentenciado.
Ese presentimiento se confirmó en el segundo asalto, en el que Dubois, manteniendo una presión constante y decidida, impidió que el retador recuperara la confianza necesaria para volver a meterse en la pelea. Perseguido sin descanso, Wardley se mostró nervioso y torpe, incapaz de organizar acciones ofensivas que no fueran fruto de su puro instinto de supervivencia.
Después de conectar un par de peligrosas derechas al rostro, Dubois acorraló a su rival y comenzó a castigarlo con una lluvia de golpes. Ben Davison, que tras el primer enfrentamiento había recibido durísimas críticas por no haber detenido antes la pelea, esta vez no perdió tiempo y arrojó la toalla al ring en señal de rendición en cuanto vio a su pupilo en dificultades.
El vencedor se mostró radiante ante las cámaras durante las habituales entrevistas posteriores al combate y recibió de buen grado la entrada al ring del campeón mundial IBF Filip Hrgovic, quien sufrió precisamente ante Dubois la única derrota de su carrera y que esta noche desafió abiertamente al boxeador británico, proponiéndole una revancha en marzo.
El promotor de la velada, Frank Warren, que actualmente representa a un porcentaje muy elevado de los mejores pesos pesados del mundo, evitó comprometerse con posibles futuros enfrentamientos y se limitó a afirmar que el próximo año habrá oportunidades para organizar varias peleas de unificación mundial que entusiasmarán a los aficionados.
Por su parte, Wardley se mostró lúcido y sereno al analizar su derrota, reconociendo los méritos de su adversario y prometiendo a los aficionados que volverá con fuerza. Quien esto escribe, al presentar esta revancha, había expresado serias dudas sobre la decisión del púgil de Ipswich de ejercer su cláusula de revancha y volver a enfrentarse a Dubois tan pronto. Lo que hemos visto esta noche parece indicar que aquellas dudas estaban fundamentadas. Ahora Fabio tendrá ante sí la difícil tarea de asimilar psicológicamente este duro golpe y reconstruir su carrera.
