Cacace vence a Dickens por puntos y vuelve a ser campeón del mundo

PorAlessandro Preite

Mar 15, 2026 #UK, #WBA

En la 3Arena de Dublín se disputó anoche el combate que enfrentó al campeón mundial WBA del peso superpluma James Dickens (36-6-0, 15 KO) y al aspirante al título Anthony Cacace (25-1-0, 9 KO). Anthony Cacace se impuso, gestionando con inteligencia y seguridad a su rival gracias a un boxeo sólido y eficaz en el que el control de la distancia fue el factor clave. Estas fueron las tarjetas (unánimes) de los tres jueces: 115-113, 116-112 y 116-113.

“Jazza” Dickens, zurdo de 34 años originario de Liverpool, poseía el título desde diciembre de 2025, cuando fue elevado a campeón del mundo tras el despojo del cinturón a Lamont Roach Jr.. La de Dickens ha sido una carrera intensa, en la que destacan sus combates contra su bestia negra Kid Galahad y el enfrentamiento contra Guillermo Rigondeaux.

Anthony Cacace, de 37 años, natural de Belfast (Irlanda del Norte) pero con claras raíces italianas, llegó al combate con un palmarés casi inmaculado. Su única derrota se remonta a 2017, cuando perdió por decisión unánime ante Martin J Ward. Desde entonces ha encadenado una larga racha de victorias —nueve en total— entre las que destacan las obtenidas frente a Joe Cordina, Leigh Wood y el italiano Michael Magnesi.

Al sonar la campana inicial, ambos buscaron inmediatamente el centro del ring, evitando con atención quedar atrapados contra las cuerdas. Dickens comenzó trabajando al cuerpo, intentando desgastar a Cacace. Desde el inicio se mostró muy móvil, a diferencia de Cacace, que se movió con mayor economía de movimientos, privilegiando los golpes de control como el jab y el directo, aprovechando su mayor alcance.

Ambos púgiles mostraron gran cautela y les costó soltar las manos. Cacace buscó sobre todo las vías interiores, mientras que Dickens trató de esquivar los directos de su rival para llegar al blanco.

Al final del tercer asalto ambos conectaron con el gancho atrasado, pero fue Cacace quien cerró mejor, impactando a su rival con un buen gancho de izquierda.

Al inicio del cuarto asalto Dickens intentó atacar a Cacace, pero solo consiguió conectar algunos golpes al cuerpo. Los dos continuaron midiendo sus ataques y el combate se volvió muy táctico, con varios asaltos difíciles de puntuar.

Luego, al comienzo del quinto asalto, Cacace sorprendió al campeón saliente lanzándose al ataque y conectando un gancho de izquierda y un directo de derecha. La acción continuó y el irlandés volvió a golpear a Dickens con un buen gancho de derecha, dejándolo aturdido. Fue un asalto muy duro para Dickens, que intentó reaccionar al final pero sin demasiada eficacia.

Tras la pausa el campeón pareció recuperarse, pero siguió trabajando con golpes aislados al rostro y sobre todo al cuerpo. Al no poseer una gran potencia, la falta de continuidad ofensiva terminó favoreciendo a Cacace, que resultó más incisivo cuando soltó las manos.

La producción ofensiva de ambos púgiles fue bastante baja. Aunque hubo un asalto claramente dominado por Cacace, en la primera mitad hubo varios rounds con poca acción significativa. Sin embargo, Cacace supo acelerar en los momentos adecuados y luego controlar el combate con determinación y seguridad.

Al inicio del octavo asalto Anthony volvió a la carga con decisión, mostrando buenas combinaciones y un trabajo de pies inteligente, controlando la distancia con firmeza y cambiando de guardia cuando era necesario. Su gancho de izquierda y su directo de derecha resultaron eficaces y bien sincronizados, sorprendiendo varias veces al campeón. Las avanzadas de Cacace crearon más de un problema a Dickens, incapaz de contrarrestarlas con la rapidez necesaria. El inglés fue perdiendo brillo y velocidad con el paso de los asaltos, mostrándose algo más peligroso solo cuando lograba acortar la distancia. Sin embargo, a diferencia de su rival, Dickens encontró más de un problema para avanzar debido al trabajo de pies de Cacace, hábil para salir de la línea de ataque.

A mitad del noveno asalto Dickens protagonizó un último intento tras un error de Cacace, que se detuvo por un supuesto cabezazo, permitiendo a Jazza aprovechar la situación y conectar algunos golpes, aunque sin encontrar el definitivo. Las repeticiones confirmaron luego el choque de cabezas, que provocó un corte en la ceja derecha del irlandés.

Cacace continuó gestionando los asaltos restantes con movimientos precisos, neutralizando prácticamente el boxeo de Dickens. El inglés siguió lanzando golpes aislados, sin llegar a soltarse del todo: demasiado temeroso al acortar la distancia, demasiado impreciso y con poca potencia para causar daño a su rival.

Al término de los 12 asaltos, el veredicto otorgó a Cacace la victoria por decisión unánime. A juicio de quien escribe, una decisión correcta: Cacace pareció tener el control durante todo el combate, manejó con seguridad los ataques de Dickens y resultó el más peligroso y eficaz cada vez que soltó las manos.

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