Un evento gigantesco tuvo lugar anoche en Croke Park, Dublín, organizado por Matchroom Boxing: más de 80.000 espectadores, un estadio lleno, una atmósfera increíble y todo ello para presenciar el último combate de la campeona Katie Taylor (26-1-0), que decidió colgar los guantes después de una carrera extraordinaria. Su rival, Flora Pili (12-1), boxeadora francesa representada por la promotora italiana OPI Since 82, recibió así la oportunidad de su vida y se encontró como protagonista de una noche inolvidable.
La historia deportiva de Taylor terminó con la proverbial guinda del pastel: una clara victoria a los puntos (100-90, 100-90, 98-91) que le permitió proclamarse campeona mundial indiscutida por tercera vez.
La crónica
El combate comenzó con una fase de estudio, con ambas boxeadoras tratando de tantear el terreno con el jab, aunque también pudimos ver las primeras combinaciones a dos manos por parte de Katie.
La campeona mostró su habitual juego de piernas, entrando y saliendo de la distancia para conectar sus golpes sin recibir prácticamente nada a cambio. Rapidísima.
En el tercer asalto, Pili no parecía descomponerse y permanecía a la espera del momento adecuado. No se dejó intimidar y, siguiendo las indicaciones de su esquina, también intentó lanzar algunos golpes, pero no consiguió encontrar la distancia correcta.
Katie Taylor comenzó a acelerar en el cuarto asalto. Acciones muy rápidas para impedir que su rival pudiera poner en marcha su ofensiva. Pili, sin duda, tenía que intentar hacer algo más si quería poner en dificultades a la campeona.
El quinto asalto comenzó con la ídolo local en plena forma: salió con mucha intensidad y descargó combinaciones al cuerpo de la francesa. Once años separaban a ambas boxeadoras, pero la velocidad de Taylor estaba a otro nivel y claramente fuera del alcance de su rival.
No fue hasta el sexto asalto cuando Pili intentó mostrarse más agresiva, pero Taylor cortó de raíz sus intenciones con combinaciones rapidísimas que encontraron el blanco de forma constante.
La irlandesa siguió avanzando, centrándose ahora en los golpes al cuerpo, pero Pili respondió con varios ganchos de izquierda y consiguió tomarle el tiempo a la campeona.
El combate comenzó entonces a calentarse, con la boxeadora francesa adjudicándose el séptimo asalto gracias a una notable agresividad que le permitió penetrar varias veces la guardia de Taylor.
Pili continuó avanzando durante el octavo y el noveno asalto, mostrando mucha determinación en esta fase del combate, pero la campeona aprovechó toda la amplitud del ring y manejó la presión de su rival sin perder la compostura.
Último asalto, última campana de la carrera de la leyenda irlandesa: ¡dos minutos peleando a cara descubierta, tal y como estaba previsto! En el centro del ring, ambas intercambiaron golpes, primero una y luego la otra, hasta llegar a los últimos diez caóticos segundos.
El veredicto no deparó sorpresas: Katie Taylor se llevó una victoria totalmente merecida, tras demostrar una superioridad demasiado grande sobre Pili en todos los aspectos.
Gracias a esta victoria, Katie conquistó el cinturón vacante del WBC del peso superligero, convirtiéndose, como adelantamos al comienzo de este artículo, en campeona mundial indiscutida por tercera vez en su carrera.
Se retira así de la competición una de las deportistas que más han hecho por este deporte, cambiando radicalmente la forma en que muchos aficionados perciben el boxeo femenino. Una boxeadora extraordinaria, en cierto modo «silenciosa», que siempre dejó que fueran sus extraordinarias actuaciones las que hablaran por ella.
Un auténtico pedazo de la historia de este deporte se despidió de una afición local entregada, imponiéndose una vez más y provocando emociones, lágrimas y un entusiasmo infinito.
Ahora comienza un nuevo capítulo para Katie Taylor, pero sus hazañas sobre el cuadrilátero serán recordadas para siempre.
