Fury vence a Wach por abandono tras siete asaltos, pero el verdadero vencedor es el bochorno

PorMario Salomone

Jul 25, 2026 #Fury, #UK

Un boxeador de 46 años, visiblemente pasado de peso, avanzando con dificultad y respirando con evidente fatiga desde el primer asalto, frente a un excampeón venido a menos que se dedicó a provocar al público, pero que aun así necesitó siete asaltos para terminar el trabajo. Ese fue, en esencia, el espectáculo ofrecido en el Max Muaythai Stadium de Pattaya, en Tailandia, donde Tyson Fury se enfrentó a Mariusz Wach.

La primera parte del combate, que no fue transmitido en directo y del que solo circulan en internet amplios resúmenes poco memorables, mostró a Fury moviéndose alrededor de su rival, manteniéndolo a distancia con el jab y alternando constantemente la guardia, como es habitual en él.

Wach, claramente inferior en velocidad, carecía de recursos para alcanzar a Fury o hacerle daño. El veterano polaco pasó buena parte del combate persiguiendo sin éxito a su rival por el cuadrilátero. Solo en una ocasión, durante el segundo asalto, logró conectar una buena derecha a la sien, aunque sin inquietar realmente al Gypsy King.

El aburrimiento dominó durante buena parte de la pelea hasta que Fury decidió imprimir algo más de potencia a sus golpes. Sin embargo, ni siquiera al aumentar el ritmo consiguió impresionar a los aficionados presentes. Como ya había quedado patente en su anterior victoria sobre el ruso Arslanbek Makhmudov, la explosividad que caracterizaba al británico parece haberse evaporado por completo. Wach, que había perdido ocho de sus doce combates anteriores, nunca dio la impresión de sentir realmente los golpes de Fury.

Con el paso de los minutos, la diferencia de edad terminó haciéndose notar y el veterano púgil polaco acabó completamente agotado. Aun así, merece reconocimiento por haber conectado su mejor golpe del combate en el séptimo asalto: otra potente derecha a la sien que, de haber sido lanzada diez años antes, podría haber resultado realmente peligrosa.

Pero a esas alturas, el boxeador de Cracovia ya había dado todo lo que podía ofrecer. Fury absorbió el golpe, recuperó el control absoluto del combate y convenció a la esquina de Wach de tirar la toalla durante el descanso entre el séptimo y el octavo asalto.

Este combate tan innecesario no hace más que reforzar la sensación de que el tan anunciado duelo entre Anthony Joshua y Tyson Fury será un acontecimiento cuya importancia económica superará ampliamente a su valor deportivo, hoy reducido a su mínima expresión. Desgastado por la edad y por un estilo de vida lejos de ser ejemplar, el Gypsy King todavía puede apoyarse en su inteligencia sobre el ring y en su experiencia, pero ya está muy lejos del boxeador que un día reinó en la cima de los pesos pesados.

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