Se desvanece el sueño de Michela Braga de conquistar el título europeo EBU del peso supergallo. La boxeadora italiana salió derrotada del ring del PalaTeknoship de Génova, en el combate estelar de la velada organizada por SSD Vecchia Maniera en colaboración con EVENT SRL. Tras la lectura del veredicto, el brazo que se alzó fue el de la francesa Narymane Benloucif Berche, quien se impuso por decisión dividida (97–93, 96–94, 94–96) y se coronó nueva campeona de Europa.
El primero de los diez asaltos disputados ofreció un planteamiento táctico inusual y en cierto modo inesperado. A pesar de contar con mayor estatura y alcance, fue Benloucif quien tomó de inmediato el centro del ring, avanzando y presionando, mientras que Braga, pese a su desventaja física, optó por boxear en retroceso.
Esa estrategia elusiva, que tres años atrás permitió a Michela lograr la victoria más importante de su carrera neutralizando los ataques incesantes de Veronica Tosi, no resultó adecuada para frenar el avance de Benloucif. Con el uso constante de los golpes rectos, la francesa cerraba los espacios con facilidad, sin conceder a la italiana la oportunidad de responder con eficacia.
Desde el segundo asalto, Braga se vio obligada a ponerse el casco de guerra, avanzando para acortar la distancia y trabajar de cerca. Sin embargo, al hacerlo quedó expuesta a los contragolpes de su rival, siempre lista para lanzar sus golpes en cuanto la italiana entraba en su radio de acción.
El tercer asalto fue, con diferencia, el mejor de todo el combate para la boxeadora local. Braga logró esquivar buena parte de los peligrosos golpes rectos de su oponente y conectar en varias ocasiones con amplios ganchos, aunque a costa de un gran desgaste energético debido al continuo movimiento del tronco.
Benloucif retomó el control del combate ya en el asalto siguiente y no lo soltó hasta el final de la contienda. Bajo una lluvia constante de golpes rectos, Braga dio incluso la impresión de acusar un golpe en el cierre del cuarto asalto y desde entonces no logró reencontrar el hilo del combate.
El combate continuó alternando fases más confusas, marcadas por numerosos clinches e intervenciones arbitrales que hacían la pelea caótica, con otras más intensas y limpias, en las que las trayectorias internas de los golpes de Benloucif resultaban claramente superiores a los ganchos demasiado amplios lanzados por Braga.
Especialmente duros para la boxeadora italiana fueron el sexto y el séptimo asalto, caracterizados por las continuas ráfagas de golpes de la francesa, protagonista de un ritmo de trabajo elevadísimo que no dejaba espacio ni tiempo a su rival para interrumpir su dominio.
Aun así, fue encomiable el espíritu combativo de Braga, que pese a una situación cada vez más desesperada en las tarjetas, nunca dejó de avanzar e intentar la remontada. En los últimos asaltos, favorecido por el cansancio de ambas púgiles, el combate se equilibró parcialmente, aunque no lo suficiente como para poner en duda el resultado final.
A lo largo de los diez asaltos, la superioridad de Benloucif fue clara, nítida e incuestionable, como también reflejaron el lenguaje corporal de ambas boxeadoras y de sus respectivos equipos tras el sonido de la campana final. El equipo francés celebró exultante, mientras que el italiano apareció serio y resignado ante el veredicto adverso.
La lectura de las tarjetas regaló al público el último sobresalto de la noche. Increíblemente, uno de los tres jueces otorgó a Michela Braga una ventaja de dos puntos, una puntuación tan desfasada que dejó a todos atónitos. Por fortuna, los otros dos jueces corrigieron el rumbo, adjudicando correctamente la victoria a Narymane Benloucif Berche, quien pudo así apoderarse con pleno mérito del prestigioso cinturón EBU.
