La eliminatoria WBA del peso pesado disputada anoche en el hotel Fontainebleau de Las Vegas, bajo la promoción de Matchroom Boxing de Eddie Hearn, no ofreció grandes emociones. El estadounidense Jarrell Miller se impuso claramente por puntos tras un combate bastante monótono, aprovechando al máximo su ventaja en potencia y volumen de golpeo frente al cubano Lenier Pero. Las tarjetas finales, todas a favor de “Big Baby”, fueron: 115–113, 117–111 y 117–111.
La refinada escuela cubana de boxeo, representada en esta ocasión por el zurdo de Camagüey Lenier Pero, solo brilló durante los dos primeros asaltos. En los primeros seis minutos, el caribeño mostró un buen repertorio de golpes, se movió con soltura sobre las piernas y conectó con frecuencia, alternando ataques al cuerpo y a la cabeza.
Sin embargo, en cuanto aumentó la presión de Miller, la creatividad de Pero se apagó. Las primeras señales de alarma aparecieron ya en el tercer asalto, que el cubano pasó casi por completo con la espalda contra las cuerdas, cerrado por un fuerte final del estadounidense.
La incomprensible decisión de abandonar el juego de pies y pelear prácticamente en estático resultó fatal para Pero. Permaneciendo la mayor parte del tiempo a corta distancia, pagó caro su falta de explosividad y ritmo, siendo finalmente superado por el empuje del rival.
Aunque su ataque no fue técnicamente impecable, Miller comprendió rápidamente que podía permitirse una estrategia directa y agresiva, sacando provecho de ello. La diferencia de impacto entre los golpes de ambos era evidente: los del estadounidense obligaban al rival a retroceder y cerrarse en defensa, mientras que los de Pero eran absorbidos con una sonrisa y un encogimiento de hombros por un Miller cada vez más confiado.
Los asaltos se sucedieron casi idénticos, con “Big Baby” manteniendo a su rival contra las cuerdas o en las esquinas durante largos tramos.
Sorprendente fue la total ausencia de un plan B por parte de Lenier Pero. El cubano mostró resistencia y espíritu de sacrificio, aguantando el castigo y manteniéndose en pelea, pero sin variar su planteamiento, siendo constantemente superado por la envergadura de su rival y respondiendo solo con acciones esporádicas e ineficaces.
Solo en el undécimo asalto, ya claramente por detrás en las tarjetas, Pero mostró signos de reacción, aprovechando un bajón momentáneo de Miller, probablemente necesitado de recuperar aire. El cubano logró finalmente tomar la iniciativa, avanzando y conectando golpes, aunque algunos de sus uppercuts fueron por debajo del cinturón.
En los últimos tres minutos ambos vaciaron sus energías, con Miller cerrando mejor el asalto y el combate, legitimando plenamente su victoria. A mi juicio, las tarjetas de David Sutherland y Steve Weisfield, con seis puntos de diferencia, fueron correctas. Muy generosa en cambio la de Tim Cheatman, que otorgó cinco asaltos al cubano.
Con esta victoria, Miller —mostrando virtudes y defectos ya conocidos— dará un salto importante en la clasificación de la WBA, arrebatando a Pero su segundo puesto. Sin embargo, obtener una oportunidad titular no parece ser su prioridad, ya que en la entrevista posterior pidió un combate contra su compatriota Deontay Wilder.
Este deseo fue respaldado también por el promotor Eddie Hearn, quien señaló que, si se alcanza un acuerdo entre ambos equipos, el combate podría incluirse en la velada del 27 de junio en Brooklyn, en el respaldo de Xander Zayas vs Jaron Ennis.
