¿Qué tan grande fue Rocky Marciano? ¡La palabra a los expertos! (Primera parte)

No cabe ninguna duda de que el ex campeón mundial de los pesos pesados Rocky Marciano dejó una huella imborrable en la historia del boxeo, hasta el punto de convertirse en un ícono de nuestro amado deporte. Su récord inmaculado, sus nocauts de antología, su coraje inagotable han inspirado a las generaciones posteriores, dando incluso pie a la creatividad de escritores y directores, hasta transformar a Rocky en un auténtico mito popular. Sin embargo, no todos se posicionan del mismo modo frente a ese mito: hay quienes lo consideran invencible y dominante en cualquier época histórica, y quienes lo definen como sobrevalorado, favorecido en sus hazañas por la ausencia de verdaderos fuera de serie entre sus contemporáneos.

Para profundizar en el tema, contactamos a catorce ilustres conocedores del boxeo, siete expertos italianos y siete expertos internacionales, pidiéndoles que nos explicaran en qué lugar situarían a Rocky en una clasificación de los mejores pesos pesados de todos los tiempos y por qué motivo. Algunos proporcionaron una posición exacta, otros prefirieron expresar un rango.

En esta primera parte de nuestro análisis, les proponemos las opiniones de los siete expertos italianos a los que consultamos.

La opinión de los expertos italianos

Alessandro Bisozzi, escritor e historiador del boxeo, autor de varios libros sobre los boxeadores italianos de los orígenes, realizados a través de una investigación historiográfica extremadamente minuciosa, entre los que recordamos “Il migliore” (dedicado a Cleto Locatelli) y “Il Campione. Storia vera di Carlo Orlandi da Milano”.

Su respuesta: entre el undécimo y el vigésimo puesto (tal vez).

Motivación

Hay que ser claros y bastante implacables para elaborar una clasificación de los mejores boxeadores de todos los tiempos, porque es necesario tener en cuenta varios parámetros, los más importantes de los cuales creo que son, en este orden: el período histórico en el que se desarrolló la carrera del boxeador, el valor de los rivales enfrentados, los títulos ganados y, por último, pero no menos importante, el valor intrínseco del propio boxeador. Este último parámetro también debe considerarse, porque yo podría hacer una lista de decenas de boxeadores que ganaron poco o nada en su carrera, pero que fueron boxeadores maravillosos. Les doy un nombre por encima de todos: Holman Williams, boxeador negro activo en Estados Unidos entre los años 30 y 40, que ganó únicamente el título mundial reservado a los boxeadores negros y ni siquiera conquistó, por ejemplo, el título de su estado de origen. Y sin embargo Holman Williams no solo se enfrentó a los mejores boxeadores de su tiempo, sino que fue un boxeador realmente formidable, hasta el punto de ganar casi 150 combates de 190. Un boxeador que fue incluido, por sus cualidades técnicas, en el International Boxing Hall of Fame.

Por lo tanto, volviendo a su pregunta, teniendo en mente los cuatro parámetros que he enumerado, si quieren mi modestísima opinión, Rocky Marciano no aparece en una clasificación de los 10 mejores pesos pesados de todos los tiempos. Ahora podríamos entrar en detalles sobre la carrera de Rocky Marciano, que sí fue un boxeador muy fuerte, maravilloso y atípico entre los pesos pesados por altura, peso y constitución, pero siempre un boxeador con cualidades técnicas limitadas que se enfrentó a los grandes de su tiempo en un período que, al menos para algunos de ellos, era de declive. Tal vez podría aparecer entre los primeros 20 mejores pesos pesados de la historia, pero tendría que estudiar a fondo la carrera de esos 20 para afirmarlo con certeza.


Marco Bratusch, ex redactor del sitio italiano Boxe Ring Web y ex colaborador del prestigioso sitio estadounidense Fight News, para el cual siguió como corresponsal en vivo combates del calibre de Oleksandr Usyk vs Mairis Briedis.

Su respuesta: al límite del top 10–12.

Motivación

No puedo responder dando una posición precisa, porque nunca he elaborado clasificaciones all time de las distintas categorías de peso, ni mucho menos las Pound for Pound. Siempre me he divertido leyendo las que han hecho varios historiadores del boxeo y también viendo cuánto los aficionados “se despedazaban” en los foros online discutiendo sobre este tema. Personalmente nunca me puse a hacerlo porque siempre lo he encontrado un ejercicio poco estimulante, que además me habría requerido mucho tiempo y mucha concentración, también porque, siendo yo un poco demasiado perfeccionista, me habría puesto a considerar dos mil parámetros y nunca habría llegado a concluir una clasificación que considerara realmente satisfactoria.

No obstante, puedo darles mi punto de vista sobre Marciano, un punto de vista que he madurado al estudiar las dinámicas de la categoría de los pesados de aquella época histórica y los distintos aspectos de su carrera. También poseo un pequeño libro sobre él escrito por mi ex director Flavio Dell’Amore hace más de treinta años, trayendo el material desde Estados Unidos, como se hacía antes. No tengo una opinión muy alta de Rocky, por lo que ciertamente no lo colocaría en los primeros puestos de una clasificación de los mejores pesos pesados de todos los tiempos. Presumo que me costaría hacerlo entrar en un top 10 o incluso en un top 12, y les explico por qué. El contexto histórico es muy importante: eran los años posteriores a la era de Joe Louis y el deseo de tener un campeón mundial de los pesos pesados blanco era fuerte entre la población estadounidense y, en consecuencia, también entre los mánagers. Al Weill (mánager de Rocky) fue un personaje muy controvertido, pero con esto no quiero decir que el boxeador haya sido particularmente favorecido; no lo creo, aunque el primer combate contra Roland La Starza, en mi opinión, no lo había ganado. Luego ganó la revancha, cuando ya era un boxeador más hecho y más seguro de sus capacidades.

Ezzard Charles había sido un gran semipesado, pero tenía casi un centenar de combates a sus espaldas, con alrededor de una decena de derrotas, cuando peleó con Rocky. Joe Louis y Jersey Joe Walcott tenían unos diez años más que Marciano, por lo que pertenecían a otra generación, aunque fueron boxeadores muy longevos. Louis estaba acabado cuando se enfrentó a Marciano. Walcott lo estaba menos, pero también era un ex semipesado que incluso había comenzado como peso medio y que, por tanto, tenía unas medidas físicas que podían favorecer las cualidades de fighter de Marciano, que era un gran encajador y un gran pegador, pero con límites técnicos. Fue el propio Rocky quien dijo en una entrevista que en su primer enfrentamiento había tenido suerte de encontrar ese golpe, porque Walcott lo estaba boxeando muy bien y estaba por delante en las tarjetas.

En definitiva, lo que siento decir es que aquella época, más allá de los nombres que ya estaban recorriendo la recta final de su carrera y que ya he mencionado, no fue un período particularmente rico en talento para los pesos pesados. Por eso me cuesta poner a Marciano al mismo nivel que quienes, en épocas más ricas como los años 70 o los años 30, se enfrentaron a una mayor cantidad de boxeadores de alto nivel.


Alfredo Bruno, conocido periodista deportivo, firma histórica de la revista italiana Boxe Ring.

Su respuesta: cuarto puesto.

Motivación

Mi clasificación comienza así: 1) Joe Louis, 2) Muhammad Ali, 3) Lennox Lewis, 4) Rocky Marciano. Marciano en su época era imbatible, aunque sus rivales más fuertes ya eran veteranos. En cierto modo lo considero más fuerte que el mejor Tyson.


Enrico Crociati, uno de los mayores coleccionistas del mundo de vídeos de boxeo, posee una videoteca inmensa que está donando progresivamente a la humanidad a través de su canal de YouTube. Como espectador ha asistido en vivo a más de cien títulos mundiales, admirando de cerca a fuera de serie como Marvin Hagler, Alexis Argüello, Bruno Arcari, Víctor Galíndez y muchos otros.

Su respuesta: entre el cuarto y el quinto puesto.

Motivación

A mi modo de ver, Rocky fue un boxeador carente de cualidades naturales particulares, plantado sobre las piernas, con brazos cortos, hasta parecer un perro pequeño por constitución. Sin embargo, hizo historia. Tenía una disciplina férrea; en la época en que surgió, los italianos en Estados Unidos trabajaban principalmente en la construcción cuando no se dejaban atraer por el hampa, y en cuanto veían un poco de dinero se dejaban tentar por mujeres, whisky y tabaco. Él, en cambio, era como un monje tibetano. Siempre fue humilde como boxeador y, además, aparte de encajar de todo, siempre iba hacia adelante con la intención de lanzar un golpe más que su rival, sin ceder ni un centímetro. En su cabeza, nada era imposible.

Es cierto que, en esencia, venció a semipesados subidos de peso, pero aun así eran más grandes que él y eran miembros del Hall of Fame. Venció a Ezzard Charles, Archie Moore, Jersey Joe Walcott, al propio Joe Louis. Y además, a mi modo de ver, junto a su entrenador logró crear un boxeo perfecto para él. Nunca saltaba, te agredía, lanzaba cinco mil golpes… No recuerdo bien en qué combate le vi lanzar unas cincuenta ganchos uno tras otro: algo sobrenatural para aquellos tiempos. Evidentemente hoy le faltarían veinte centímetros y quince kilos para ser un peso pesado, pero intenten imaginar un peso pesado con las características de Marciano, de entre 1,90 y 1,95 de altura y alrededor de 105 kilos… Tendrían que arrestarlo y llevárselo, porque de lo contrario exterminaría a todos.

Creo que un boxeador con pocas cualidades naturales, que se construye casi solo (porque su entrenador Charley Goldman le ayudó principalmente a no desnaturalizarse), merece una posición alta en la clasificación precisamente por las características que he enumerado. Tenía la resistencia de un mulo, la perseverancia, la constancia… Y además, según todos los que lo conocieron, nunca se reservaba nada en los entrenamientos. Entre sus cualidades mentales estaba la de no aceptar la derrota: cuando subía al ring, no contemplaba la idea de perder, simplemente no entraba en sus planes. Además, nunca habló mal de ningún rival: fuera del ring era un corderito y eso, vistos los personajes que pululaban en el mundo del boxeo de aquella época, me parece un mérito. Yo lo pondría en el quinto puesto, si no en el cuarto.


Alessandro Duran, ex campeón italiano, ex campeón europeo, ex campeón WBU, entrenador exitoso y estimado comentarista.

Su respuesta: entre el tercer y el quinto puesto.

Motivación

Rocky Marciano fue un grandísimo campeón. Un peso pesado que se retiró invicto con 49 combates y 49 victorias, 43 de ellas antes del límite: un récord impresionante. Sin duda entra entre los primeros puestos de una clasificación de los mejores pesos pesados de todos los tiempos, aunque siempre es muy difícil hacer una lista de este tipo, porque cada uno es campeón de su propia época, en mi opinión. Yo sinceramente considero que Muhammad Ali y Joe Louis han sido los mejores pesos pesados de la historia; Rocky Marciano también está muy arriba, y que sea tercero, cuarto o quinto no cambia nada. Fue un boxeador que demolió a todos los rivales que tuvo enfrente. Es cierto que venció también a Joe Louis, pero también es cierto que Louis estaba al final de su carrera. Habría sido hermoso ver qué habría pasado en un combate entre ambos disputado algunos años antes.


Leonardo Pisani, profesor de secundaria y periodista colaborador, colaborador de Boxe Ring y de 2Out.it, y moderador y fundador del conocido grupo de debate sobre boxeo en Facebook “Pugilatomania”.

Su respuesta: fuera de los primeros diez.

Motivación

Hablar de mitos, símbolos y personajes excepcionales siempre es difícil y problemático; la complejidad se impone y a su vez queda sometida al sentimiento, la pasión y, por qué no, también a la fantasía. Rocco Francis Marchegiano, más conocido como Rocky Marciano, es todo eso. El joven estadounidense, hijo de abruceses y beneventanos, que quería convertirse en lanzador de béisbol, hizo soñar a generaciones de italoamericanos e italianos con el mito de la imbatibilidad. Ese número mágico en los pesos pesados, 49 victorias, obtenido antes de dejar el ring como campeón mundial invicto, se convirtió en un ícono, un número legendario del boxeo durante décadas. Las leyendas deben ser contadas y preservadas en la memoria, pero haré una excepción con ese muchacho nacido frágil y convertido en un rompe rocas con su derecha “Suzy Q”, un peso pesado con la altura de un peso medio y el alcance de un wélter, que aun así logró dejar una huella indeleble en la historia del Noble Arte.

Precisamente él, que era un clásico pegador, entrenado y pulido por ese forjador de ases del ring que fue Charley Goldman, quien tomó ese bloque de roca humana, indestructible pero en bruto, y lo transformó en un magnífico atleta, en un poderoso peso pesado capaz de noquear a cualquier rival que se le pusiera enfrente. ¿El secreto? Quién sabe, sin duda la genética ayudó. Marciano era fuerte y, además, la dura vida de los hijos de inmigrantes del sur en una América poco amable con los italianos forjó su capacidad de sufrir, de trabajar hasta el agotamiento para alcanzar un objetivo, una voluntad y una tenacidad al límite de lo humano, que se revelaron como sus armas adicionales sobre el cuadrilátero.

Con demasiada frecuencia Marciano es confundido con un boxeador tosco y con poca capacidad técnica, pero para mí es un juicio injusto: no era un estilista, pero sabía lanzar golpes y bien; no era un artista del juego de piernas, pero sus martillazos partían de esos troncos que tenía en lugar de extremidades inferiores. Marciano era el clásico pegador, pero sabía cortar el ring, sabía defenderse utilizando también los deltoides y los movimientos del tronco, incluso hacia atrás, para amortiguar la potencia del rival. Además parecía invulnerable: los rivales se agotaban golpeándolo y luego era él quien los mandaba a la lona.

Personalmente, en una hipotética lista de los 10 mejores pesos pesados no lo incluiría, porque desde Liston en adelante la envergadura de los “dinosaurios” del ring ha aumentado desmesuradamente. Por ejemplo, los hermanos Klitschko miden 198 cm y 201 cm, Tyson Fury ronda los 206 cm, lo mismo ocurre con el peso. Prefiero analizar por períodos históricos, separando la historia de la categoría antes y después de la llegada de Liston. En las décadas anteriores, pocos habrían vencido a Marciano: el técnico y completo Louis, quizá el más rápido y agresivo Dempsey, y un Ezzard Charles joven y en su mejor momento podría haber ganado; los demás habrían encontrado en el boxeador de Brockton un obstáculo casi imposible de superar, porque combinaba una capacidad de golpear con ambos brazos casi siempre al máximo con un ritmo incesante durante todos los asaltos, hasta volverse extenuante para los rivales no solo física sino también mentalmente.


Dario Torromeo, célebre periodista y escritor multipremiado, redactor de Boxe Ring Web y propietario del blog “Storie di Boxe”, autor de innumerables libros de éxito sobre la historia del boxeo y no solo.

Su respuesta: tercer puesto.

Motivación

Las clasificaciones “all time” desencadenan discusiones al borde de la pelea. Siempre las he tomado como un juego. Los parámetros de referencia son demasiado diferentes como para interpretarlas de otro modo. ¿Cómo se puede comparar a un boxeador de los años veinte con uno moderno? Diferentes técnicas de entrenamiento, asistencia médica, alimentación, conocimientos científicos, rivales, duración de los combates. También distintos guantes y constitución física. La clasificación que elaboré hace algún tiempo partía del 4 de julio de 1919, cuando Jack Dempsey venció a Jess Willard por nocaut técnico en el tercer asalto y conquistó el primer título mundial de la National Boxing Association. Antes, los campeones del mundo eran reconocidos como tales por el público, sin necesidad de una organización que decretara la atribución del título. En aquella clasificación, Rocky Marciano ocupaba el tercer lugar, detrás de Joe Louis y Muhammad Ali.

Marciano tenía una técnica elemental, pero poseía golpes pesados. Era un demoledor más que un pegador de un solo golpe. Físico compacto; en aquella época se podía rendir al máximo nivel aunque midieras 1,79 y pesaras 84 kg. Junto a John L. Sullivan fue el más bajo entre los reyes de los pesados. También fue el que tuvo menor alcance. Y sin embargo disputó 49 combates y los ganó todos, 43 antes del límite. Agredía al rival con una presión constante desde el primer campanazo. Y luego descargaba sus interminables combinaciones. Resistente, gran encajador. Fue el único campeón mundial de los pesos pesados en la historia que se retiró invicto. Derrotó a Jersey Joe Walcott para conquistar el título, venció a Ezzard Charles. Enfrentó a los mejores de su tiempo. Se impuso, aunque ya fueran veteranos, a Joe Louis y Archie Moore. Defendió el título durante tres años. Aprendía la lección: ganó de manera más expeditiva todas las revanchas. Por todo esto creo que merece estar en el podio, detrás de dos gigantes. Lo dije al principio y lo repito al final: no es ciencia, ni competencia o análisis científico. Es un juego.

Próximamente publicaremos la segunda parte, con las opiniones de los expertos internacionales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *